Equipo listo, máscara y aletas puestas, cámara en mano, de espalda y al agua. Desciendo, el agua está muy turbia, no se ve nada, sigo bajando, solo veo un azul muy oscuro y las burbujas que exhalo. De repente y sin previo aviso, aparece frente a mí el naufragio que andábamos buscando. Alguna vez pertenecieron al ser humano, pero en el lecho marino los barcos pasan a ser hábitat de diversos organismos: algas, peces, cangrejos y estrellas encuentran refugio entre trozos de madera y metal. Como están llenos de vida, los naufragios son un destino turístico muy apetecido por los buzos, pero también tienen un interés científico para quienes desean entender cómo se estructuran estas comunidades marinas. Así que déjenme contarles brevemente lo que ocurre con los barcos una vez que se hunden, y como inició mi relación con National Geographic gracias a la exploración de un naufragio en el Estrecho de Magallanes.

  • El Estrecho de Magallanes hace 500 años

Desde hace milenios, los seres humanos hemos utilizado el océano como vía de transporte, es una actividad que nos ha marcado como civilización, pero antes de la inauguración del canal de Panamá en 1914, los pasos naturales eran la única alternativa que permitía a los navegantes dar la vuelta al mundo. Por ello, fue una revolución para la navegación cuando, hace exactamente 500 años, la expedición Magallanes-Elcano pasa por el Estrecho de Magallanes, una ruta interoceánica de 560 km que conecta los océanos Pacífico y Atlántico.

La expedición liderada por el portugués Hernando de Magallanes convirtió al Estrecho que hoy lleva su nombre en la principal ruta comercial, lo que, sumado al asentamiento de Punta Arenas en 1849, da comienzo a una gran época para la navegación en la zona Austral. El Estrecho de Magallanes pasaría a ser la ruta más segura y popular para cruzar ambos océanos, y no olvidemos que los pueblos Kawésqar, Aónikenk, Selk’nam y Yámana serían testigos y víctimas de este proceso. Debido a esta creciente actividad náutica, no es de extrañar que el Estrecho albergue algunos desafortunados naufragios, al menos 134 de ellos, pero lo más probable es que la cifra esté subestimada y sean muchos más (Bascuñán et al. 2011).

Caldera tipo escocesa del Vapor Cordillera, hundido frente al faro San Isidro, Estrecho de Magallanes, en 1884.
  • Colonización ecológica: de la biopelícula al arrecife artificial

Cuando estos barcos se hunden, comienza un proceso de colonización por diversos organismos marinos. Inicialmente llegarán microorganismos que formarán una biopelícula sobre todas las superficies duras del barco. Luego, aparecerán las larvas a alimentarse de esta nutritiva capa de células, algunas larvas se asentarán y crecerán allí. Sucesivamente llegarán otras larvas, esporas de macroalgas, y así el naufragio, capa por capa, comienza a sustentar una mayor biodiversidad. ~ Nota al margen: este es el mismo proceso que ocurre con el plato de agua de tu perro si no lo enjuagas y se pone resbaloso, con el tiempo suficiente, verás cada vez más organismos adheridos. Pero no lo hagas, mantén siempre agua fresca para tus mascotas.

Proceso de colonización: 1) materia orgánica disuelta se adhiere al material (la superficie de nuestro naufragio); 2) las bacterias se asientan sobre esta capa orgánica y forman una biopelícula; 3) colonizadores secundarios aparecen, como protistas, a alimentarse de las bacterias; 4) la biopelícula crece, y eventualmente el sustrato es colonizado por larvas de invertebrados y se forma una comunidad de organismos macroscópicos, visibles a simple vista. Los colores representan la capa orgánica (amarillo), la biopelícula de bacterias (verde) y los organismos macroscópicos (azul).

Entonces, este proceso de sucesiva colonización dará origen, con el tiempo, a un verdadero arrecife artificial. El naufragio pasa de albergar capas de bacterias a kilos de esponjas, choritos, cangrejos, erizos, y un largo etcétera. ¿Por qué se denomina arrecife artificial? Sencillo, porque es una estructura que formará un arrecife marino que alberga una gran biodiversidad, pero que ha sido creado, de forma intencional o casual, por el ser humano. Los muelles abandonados también pueden formar arrecifes artificiales, así como las estructuras que se dejan deliberadamente en el fondo marino para ayudar al crecimiento de corales, por ejemplo.

Arrecife artificial en Bali para asentamiento y crecimiento de corales.
  • El naufragio Dap Mares y los inicios con National Geographic

Bautizado como Rolón de Oro en 1970, el Dap Mares fue un buque carguero de 76.5 metros de largo construido en Meira, España. Pasando desde su creación por múltiples dueños y nombres, el 2004 es adquirido por Aerovías DAP con el fin de realizar turismo marítimo en el sector sur de la Patagonia y Antártica. Además de turismo, el buque serviría como apoyo logístico para actividades científicas realizadas por el Instituto Antártico Chileno y otros programas Antárticos. Para ello, se le construyó un laboratorio seco, uno húmedo y una sala de computación. Antes de hundirse, el Dap Mares logró completar 6 viajes a Antártica: cinco de turismo y uno científico.

Cuando llegué a vivir a Punta Arenas me contaron del naufragio Dap Mares, hundido repentinamente mientras se encontraba fondeado, el 20 de septiembre de 2006, frente al sector de Tres Puentes, al lado norte de la ciudad. Ahora el barco descansa en una posición semi-vertical en el fondo arenoso del Estrecho de Magallanes, entre los 8 m (popa) y 20 m (proa) de profundidad.

Como buen arrecife artificial, era de esperarse que el Dap Mares estuviera colonizado por una biodiversidad similar a la de otras zonas del estrecho, con algas marinas e invertebrados bentónicos (aquellos que habitan en el fondo, como esponjas y erizos). Así que quería estudiar el naufragio y analizar qué organismos habitaban ahí. Es así como comienza mi relación con National Geographic, postulando un proyecto en su línea “Early Career Grant”, financiamiento otorgado a personas que se están iniciando en sus carreras. El objetivo era analizar cómo se compone y distribuye la biodiversidad asociada a este naufragio, y luego mostrar los resultados a la comunidad local a través de una exposición fotográfica.

Luego de varios buceos y registros fotográficos, identificamos que la biodiversidad que habita el naufragio es variada, pero altamente dominada por organismos suspensívoros, esos que se alimentan filtrando materia orgánica desde la columna de agua.

Las esponjas son las protagonistas en el buque Dap Mares, seguido de bivalvos y otros filtradores. Las esponjas filtran su alimento gracias a un desarrollado sistema de poros y canales, incorporando dentro de sus células materia orgánica suspendida en la columna de agua. Existen unas 9000 especies de esponjas en el mundo, y son muy abundantes en los fondos duros de la región de Magallanes.

Explorando el naufragio también pudimos presenciar eventos como este: la liberación de gametos de la estrella de mar Labidiaster radiosus, lo que se ve como un halo lechoso. Los gametos serán fertilizados en la columna de agua, y luego darán origen a las larvas. Pasado un tiempo, las larvas se asentarán y metamorfosearán en pequeñas estrellas, probablemente sobre el mismo naufragio.

Los naufragios pasan a ser parte del ecosistema marino, y pueden significar un aumento en la biodiversidad local. Además, son un impacto positivo para el turismo, ejemplo de esto es el naufragio Yongala en Australia, que atrae aproximadamente 8.000 turistas por año. Sin embargo, esto no es excusa para arrojar deliberadamente desperdicios al mar. Hundir barcos, aviones, autos, neumáticos etc, solo para generar turismo es un despropósito, los ecosistemas submarinos ya son fascinantes sin la necesidad de arrojar estructuras. Pero si tienen la oportunidad de bucear en un naufragio, disfruten, observen con atención las maravillas submarinas que allí habitan, no toquen nada, no ingresen al naufragio, es peligroso para ustedes y sus burbujas oxidan las estructuras, y recuerden que están frente al resto de una historia que forma parte de nuestro Patrimonio Cultural Subacuático Nacional.