Cuando hablamos de deforestación se nos viene a la mente la tala de árboles en el bosque, grandes agujeros al medio del Amazonas, o nuestro bosque nativo siendo reemplazado por un monocultivo de pinos. Hay escenas que son fáciles de concebir en nuestra mente, sin embargo, hay una deforestación que no se ve a simple vista y es muy difícil de imaginar: la deforestación de bosques submarinos o “barreteo”. Si bien esta práctica amenaza la biodiversidad marina, dado al complejo escenario sanitario y social que estamos viviendo, el 4 de diciembre Subpesca levantó la veda extractiva del huiro en la Región de Antofagasta, permitiendo el barreteo. Esta práctica ha sido fuertemente denunciada durante las últimas semanas, pero si aún no sabes en que consiste el barreteo, o por qué debería preocuparnos, quédate unos minutos para descubrirlo en esta nota.   

  • Los bosques submarinos son ecosistemas importantísimos

Los bosques submarinos son ecosistemas dominados por grandes macroalgas pardas llamadas comúnmente huiros (o kelps en inglés), y crecen en las costas rocosas de mares templados-fríos de todos los continentes, a excepción de Antárctica. Estas algas tienen una forma similar a un árbol terrestre, con “raíces” (disco de fijación), tronco (estipe), y hojas (láminas), por lo que no es difícil imaginar que en su conjunto forman verdaderos bosques bajo el mar.

Vista de un bosque submarino en el Estrecho de Magallanes © Cata Velasco

Generalmente, habitan profundidades entre 2 a 30 m, con aguas claras, donde la luz penetra fácilmente. Otra condición favorable son la alta cantidad de nutrientes que se da, por ejemplo, en zonas de surgencia. En Chile, las algas que forman estos ecosistemas son principalmente el huiro flotador (Macrocystis pyrifera) y el huiro palo (Lessonia trabeculata).

Huiro Lessonia flavicans en primer plano, Macrocystis pyrifera en segundo plano © Cata Velasco

Al igual como ocurre en tierra, los bosques submarinos son hábitat, zona de reproducción y crianza para cientos de especies. Por ejemplo, el tiburón pintarroja y el calamar patagónico anclan sus huevos entre las frondas de los huiros, que proporcionan un refugio tridimensional contra depredadores.

Debido a estos beneficios para las comunidades marinas, se dice que los bosques de huiros ayudan a estructurar los ambientes bentónicos (aquellos asociados al fondo marino), siendo agentes clave para la biodiversidad local. Además, gracias a su actividad fotosintética, los bosques submarinos producen oxígeno y usan grandes cantidades de carbono, funcionando como amortiguadores del cambio climático.

Cápsulas de calamar patagónico ancladas a un estipe del huiro L. flavicans © Cata Velasco

Además de su importancia ecológica, los huiros también proporcionan un recurso económico para Chile debido principalmente al alginato, un polisacárido presente en sus paredes celulares y que sirve de espesante en las industria cosmética, farmacéutica y alimenticia.

  • El problema del barreteo

A pesar del aumento en la demanda de este producto, los bosques submarinos son tan importantes que los huiros tienen veda extractiva hasta el 2024 desde Antofagasta hacia el norte, lo que significa que la única forma de recolectar las algas es cuando se desprenden naturalmente de la roca y llegan a la orilla de la playa. Sin embargo, dado el complejo escenario sanitario y social que estamos viviendo, la Federación de Pescadores, Buzos y Ramos afines de Taltal solicitó la suspensión temporal de la veda de huiro palo. Como la ley permite tomar medidas excepcionales en escenarios como el de la pandemia, el 4 de diciembre Subpesca levantó la veda extractiva del huiro para el área marítima de la Región de Antofagasta1 por un periodo de 60 días corridos. Esto significa que ahora en Antofagasta se puede extraer algas mediante una técnica llamada Barreteo.

Con una barreta o herramienta de metal, se despega el huiro completo desde el sustrato rocoso. Una por una las algas son extraídas, generando grandes parches a lo largo de la costa. El barreteo no solo degrada las rocas, sino que arrasa con el hábitat de toda la fauna asociada que encuentra refugio y tranquilidad en los huiros. Se ha documentado que los discos de los huiros pueden albergar más de 150 especies2, formando verdaderos micro-ecosistemas cuya remoción pone en peligro a las poblaciones naturales.

Esquema de un buzo “barreteando” © Revista REMA

Una vez que el alga es cortada se deja secando al sol, y finalmente se entrega a empresas picadoras que se encargan de exportan el material a países como China, Japón, Noruega y Francia, donde el alga seca será usada para la extracción de alginato. ¿Les suena familiar este modelo económico? No le damos ningún valor agregado al alga que se exporta como materia prima y luego se nos revende más cara.

En un comunicado que lanzó Oceana en noviembre3 el académico Stefan Gelcich declaró que “el problema principal de sobreexplotación de algas se ha desarrollado en zonas que no son áreas de manejo y que en la práctica operan como áreas de libre acceso”. Esto ocurriría ya que en las áreas de manejo los pescadores artesanales gestionan de forma sostenible el recurso algal.

Extracción de huiro en Antofagasta © Mundoacuicola

La zona norte de Chile, específicamente las primeras cuatro regiones, concentran el 90% de la extracción nacional de huiros. Para ejemplificar, los desembarques de algas en 2017 alcanzaron las 250.000 toneladas, de las cuales 135.000 toneladas correspondían a huiro flotador y huiro palo. Ese mismo año, el Servicio Nacional de Pesca incautó 343 toneladas de algas de origen ilegal avaluadas en $137.200.0004, lo que demuestra que la infraccionalidad es bastante alta.

En conversación con el Dr. Erasmo Macaya, biólogo marino y director del Algalab (UdeC), indicó que es difícil encontrar una única motivación por la cual se genera el barreteo. “En algunos casos es la única opción de algún tipo de ingreso debido al desempleo, tampoco existe un conocimiento tan acabado sobre las consecuencias ecológicas de remover especies fundacionales (es decir, que generan hábitat) y que albergan una amplia diversidad. Además, la fiscalización es imposible dada la extensión de nuestra costa, esta se debería focalizar en los niveles superiores, pues alguien está comprando y exportando dichas algas”.

Con esta “fiebre del huiro” y aumento del barreteo, el efecto en los ecosistemas costeros ya se está notando. En el norte de Chile, la extracción indiscriminada de huiros está generando que estas especies no se vuelvan a reproducir. Es decir, los bosques submarinos en Chile no se están reforestando5, perdiéndose una gran biodiversidad asociada a estos ecosistemas. Es una tragedia saber que el barreteo está ocurriendo ahora mismo, que paisajes submarinos muy diversos se están convirtiendo en peladeros. Lo peor es que al estar bajo el agua, nadie lo nota.

  • ¿Hacia dónde vamos?

Organizaciones como Oceana Chile se encuentran trabajando por una regulación urgente en la extracción de huiro y su directora ejecutiva Liesbeth van der Meer declara: “Lamentablemente llegamos años tarde para remediar esta situación, y el gobierno no ha logrado frenar la tragedia; actualmente, si queremos recuperar estos ecosistemas habría que iniciar una veda similar a la que se llevó a cabo con el loco en la década del 80, y dejar operativas solo las áreas de manejo”.

Además del desafío de regular y fiscalizar, hay un desafío científico que superar, ya que “existe información sobre el cultivo para muchas especies de algas, pero su realización a niveles masivos y productivos es difícil. Los ciclos de vida de los huiros son complejos, se requieren infraestructuras y cuidados especializados que permitan el desarrollo y crecimiento de fases microscópicas. El cultivo es una de las alternativas, junto con manejos adecuados y sustentables de las praderas naturales”, señala Erasmo Macaya.

Un bosque submarino en el Estrecho de Magallanes mirado desde abajo © Cata Velasco

El panorama puede verse abrumador, los bosques de algas son ecosistemas muy especiales y relevantes, perderlos significa pérdidas ecológicas e incluso económicas. Pero para poder contribuir a la mitigación de este y otros problemas en los ecosistemas marinos, es necesario que primero nos informemos sobre lo que ahí ocurre. Los bosques submarinos son un claro ejemplo de cómo estamos perdiendo ecosistemas antes de llegar a comprenderlos. El océano es el motor del planeta y permite el desarrollo de la vida como la conocemos. Debemos volver la mirada al océano, conocerlo, involucrarnos y alzar la voz. Pueden apoyar a organizaciones que trabajan en el cuidado y puesta en valor de estos ecosistemas, informarse y maravillarse. Vuelvan la mirada al mar, que esa inmensidad siempre traerá paz, mientras la sepamos apreciar.

  1. http://www.subpesca.cl/portal/616/articles-109358_documento.pdf
  2. http://biomar.fciencias.unam.mx/Sobretiros/Informacion%20algas/Algas/Feofitas/Vasquez%20Vega%20BIODIVERSIDAD-U-CH.pdfhttp://biomar.fciencias.unam.mx/Sobretiros/Informacion%20algas/Algas/Feofitas/Vasquez%20Vega%20BIODIVERSIDAD-U-CH.pdf
  3. https://chile.oceana.org/prensa/comunicados-de-prensa/alerta-por-dramatica-deforestacion-de-bosques-de-macroalgas-en-el-norte
  4. https://www.aqua.cl/2018/01/15/mas-137-millones-incautacion-algas-pardas-llego-343-toneladas-ultimo-ano/#
  5. https://interferencia.cl/articulos/extraccion-de-huiro-cientificos-chilenos-descubren-que-los-bosques-de-estas-algas-no-se