Según la OMS, son 10 los proyectos de vacuna contra el COVID-19 que han llegado a la fase de evaluación clínica en el mundo, mientras que 151 están en una fase previa. De estos últimos, al menos 5 contienen escualeno, un aceite extraído principalmente del hígado de los tiburones, lo que hizo que diversos grupos conservacionistas prendieran las alarmas. Desde Shark Allies advirtieron que, si toda la población mundial recibiera una dosis de esas vacunas, habría que matar entre 250 a 500 mil tiburones por año, un número no menor si pensamos que algunos tiburones están dentro de los grupos más amenazados a nivel mundial y ya se matan cerca de 100 millones de ejemplares al año.

Los tiburones no poseen vejiga natatoria como otros peces, la cual es necesaria para controlar la flotabilidad, así que lo compensan con un gran hígado lleno de aceite. Uno de estos aceites es el escualeno, el que, debido a sus propiedades inmunológicas, ayuda a crear una respuesta inmune más fuerte, por lo que es usado como adyuvante en la fabricación de otras vacunas, aumentando su eficacia.

Por ejemplo, la compañía farmacéutica británica GlaxoSmithKline usa escualeno de tiburón en sus vacunas contra la influenza. Al respecto, el Prof. Francisco Concha, experto en condrictios, nos cuenta “hay especies que poseen menos de un 1% de escualeno en el hígado, mientras que otras poseen más un 70%, principalmente los tiburones de profundidad. Por lo mismo, hay especies que se han usado históricamente para la extracción de escualeno, como el tollo de cachos (Squalus acanthias)”.

Squalus acanthias © Wiki commons

Entonces, ¿estamos frente a titulares alarmistas, o realmente nuestro futuro libre de cuarentenas implica asesinar a cientos de miles de tiburones? “No es que necesariamente se maten 500 mil tiburones más al año, sino que se podrían usar especies que ya mueren en la pesca incidental de todas formas. Las pesquerías de tiburones ya existen, así que yo creo que se van a usar de forma más integral los tiburones que ya vienen muertos en la fauna acompañante. Es muy difícil que se haga una pesquería de profundidad dirigida exclusivamente a la extracción de escualeno”, comenta Francisco Concha. Además, agrega que “para que se utilicen los 500 mil tiburones necesarios para todas las vacunas del mundo, tendría que haber una sola empresa encargada, y que use como adyuvante exclusivamente el escualeno. Hay que aterrizar los titulares un poco”.

Squalus acanthias como fauna acompañante en la Patagonia chilena © Francisco Concha

Cabe destacar que el escualeno también se encuentra en levaduras, germen de trigo, caña de azúcar, aceite de oliva, en seres humanos y otros animales. El problema con estas alternativas es que son aproximadamente un 30% más caras y difíciles de extraer que el escualeno de tiburones. Por lo mismo, Francisco comenta que “no es para tomárselo a la ligera, porque la demanda aumentará los precios y podría existir mayor presión en estos grupos de tiburones, pero de ahí a que se capturen 500 mil ejemplares más al año, muy difícil”.

Por supuesto, los conservacionistas no están pidiendo que se pare la fabricación de la vacuna, sino que se consideren alternativas que no pongan en peligro a los tiburones, organismos claves para la salud de los ecosistemas marinos.

¿Quieres saber más?

https://www.who.int/publications/m/item/draft-landscape-of-covid-19-candidate-vaccines

https://www.sharkallies.com/shark-free-products/could-squalene-end-up-in-a-covid-19-vaccine

http://wormlab.biology.dal.ca/publication/view/worm-etal-2013-global-catches-exploitation-rates-and-rebuilding-options-for-sharks/