Es difícil imaginar la sequía como algo más que una distopía cuando podemos ir por un vaso de agua cada vez que tenemos sed, cuando podemos bañarnos a diario y ver el mar cada vez que lo necesitamos. Algo similar le sucede a nuestro personaje principal en la película Rango.

Lars es un camaleón que pasa sus días representando obras de teatro e imaginando un futuro lleno de emoción donde pueda ser el héroe de una historia épica mientras encuentra su propia identidad. Lo que él no se da cuenta es que el lugar que habita es la representación de un lugar soñado tras unos cristales. El cambio de perspectiva ocurre cuando, tras un accidente de auto, su hábitat, que una vidriera para reptiles, se rompe y llega a parar a la carretera en pleno desierto de Mojave, exponiéndose por primera vez al mundo exterior.

Tras una serie de acontecimientos, Lars llega al pueblo de Dirt, un lugar desolado y hostil al fondo del desierto que tiene una gran crisis por la falta de agua, donde por algunas coincidencias llega a ser el sheriff, adoptando el nombre de Rango para representar esa aventura heroica que siempre quiso realizar. La gente del pueblo lo acoge con mucha ilusión, esperando que él sea el gran héroe que resolverá el grave misterio de la desaparición del agua.

En Rango podemos observar escenas características de las películas del medio oeste, mostrándonos cómo nuestro personaje principal se enfrenta a forajidos armados, la desesperanza y una alta responsabilidad para con su pueblo. Conformando una gran metáfora para referirse a problemas que no se alejan tanto de nuestra realidad actual, responsabilizando a las autoridades como quienes controlan todo lo que afecta a la sociedad en favor de conservar sus riquezas y deshacerse de los más pobres del lugar, disfrazando el progreso con la precariedad.

“Si controlas el agua, entonces lo controlarás todo” – Es la frase que suena constantemente durante toda la película y que, al recordarla, podemos encontrar esta historia más allá de la ficción.

Un escenario similar en Chile se presenta en la Provincia de Petorca, quienes viven la escasez de agua en carne propia. El fenómeno que viven los habitantes de esta zona se llama sequía cíclica, que no se debe a la naturaleza en este caso, sino a la economía y su política asociada al modelo exportador de la dictadura militar que se mantiene hasta la fecha generando un sobre otorgamiento de derechos de aguas a unas pocas familias, como un bien comercial, dejando a otras sin recursos para alimentar su tierra y a ellos mismos1.

Por otra parte, podemos observar un creciente aumento de sequías prolongadas, como también, bajas precipitaciones y una grave alza de temperaturas en Chile central y otros lugares del mundo, como bien nos sitúa el nuevo informe publicado por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), que provee nueva información sobre cómo los eventos climáticos extremos han cambiado y cómo continuarán cambiando en un planeta que se agota a un ritmo preocupante.

En este contexto es importante señalar la forma en que Chile está enfrentando esta situación y nuestra realidad ecológica como país. La historia del agua en Petorca es solo una cara en la historia del despojo de tierras y otorgamiento de los derechos de los recursos naturales a unos pocos, que deberían pertenecer a todos nosotros. Necesitamos que las futuras decisiones que se tomen en el país estén asociadas a lo que exige esta realidad, que, aunque parezca de película, si nadie se hace cargo puede que no tenga un buen final.

Director: Gore Verbinski

País: Estados Unidos

Elenco: Isla Fisher, Johnny Deep, Timothy Olyphant

Género: Animación, Aventura, Familiar, Western

¿Dónde ver?: Amazon prime