“Acá estamos lidiando con una perfecta máquina devoradora, un milagro de la evolución… Lo único que hace esta máquina es nadar, comer y hacer tiburones bebés, eso es todo”. Con esta frase describía el personaje Matt Hooper al “malo” de la película Tiburón y, a pesar de que las películas se empeñan en mostrar esto, los tiburones son mucho más que máquinas de comer. En realidad, son animales fascinantes, sensibles y muy importantes para el equilibrio de los ecosistemas marinos.

Que los tiburones sean eficientes cazadores no los hace ni malos ni peligrosos, de hecho, el ser humano no está en su menú. El promedio de accidentes fatales es de tan solo 4 casos anuales en todo el mundo1, los que pueden ocurrir por confusión con presas, defensa y territorialidad. Pero, al final del día, es más probable morir con el corcho de un vino espumante, o tomándose selfies, que por el ataque de un tiburón2.

Hace poco, la científica de tiburones, Melissa Cristina Márquez, me dijo: “no hay que temer a un mar con tiburones, hay que temer a un mar sin ellos”. Esa frase me hizo mucho sentido y recordé mis clases de biología marina (juventud, divino tesoro), donde me enamoré de estos animales ¡Ya era hora de manifestarme y escribir en su defensa! Así que espero disfruten este artículo donde les cuento por qué los tiburones nunca fueron, ni serán, los malos de la película.

Fotomontaje de libre uso (piqsels)
  • Increíbles sentidos

No les temas, ¡mejor fascinate! Los tiburones3 tienen sentidos muy desarrollados, ¿se imaginan percibir el mundo de la forma que lo hace un tiburón? Con la línea lateral – células especializadas a ambos costados del cuerpo – pueden detectar movimientos del agua hasta unos 100 metros de distancia, dependiendo de la frecuencia, y también, mediante el oído interno, pueden oír vibraciones hasta casi 1 km de distancia.

Gracias a las ampollas de Lorenzini – una red de electrorreceptores conectados a la piel – los tiburones pueden detectar cambios en la temperatura del agua y los campos eléctricos, muy útil para identificar presas, posibles depredadores, individuos de su misma especie, y para orientarse y navegar. Incluso se cree que los tiburones podrían ser más sensitivos a los campos eléctricos que cualquier otro animal.

Acercamiento a las ampollas de Lorenzini (wiki commons)

Además, su olfato es mucho más agudo que el de los humanos, pudiendo detectar olores a más un kilómetro de distancia, dependiendo de la concentración y las corrientes. Como dato curioso, hay estudios que sugieren que algunas especies (como Carcharhinus longimanus) pueden oler también en el aire y sacan el hocico fuera del agua para hacerlo.

  • Más que una cara bonita

¡Basta de pensar que los tiburones son cabezas huecas! En realidad estos peces con esqueleto de cartílago son muy inteligentes y sociales. Estudios científicos han demostrado que los tiburones tienen una alta capacidad de aprendizaje4 y poseen conductas que solemos atribuir a otros animales “más inteligentes”: se ha descrito que algunas especies forman lazos de amistad (sí, los tiburones tienen amigos) y también poseen personalidades propias5.

Tiburones de arrecife (Carcharhinus amblyrhynchos). Foto de NOAA por Paula Ayotte

También se ha demostrado que el ambiente social y el aprendizaje juegan un rol importante a la hora de elegir parejas. Es sabido que los tiburones logran reconocimientos sociales, agrupándose según tamaño, sexo y en grupos especie-específicos. Este reconocimiento individual formaliza las relaciones sociales, reduce la competencia y agresión, y facilita el aprendizaje social.

Así que ya lo sabe, antes de pensar en el tiburón como una tonta máquina de comer, recuerde que son animales con un comportamiento social complejo y gran capacidad de aprendizaje.

  • Los tiburones son amigos, no comida

Los tiburones existen hace 400 millones de años, imagínense, eso es 100 millones de años antes que los primeros dinosaurios. Lamentablemente, estos animales ahora enfrentan su mayor desafío evolutivo: la presencia del ser humano. ¿Recuerdan que les conté al inicio que los tiburones solo matan 4 personas al año? Bueno, por el contrario, las personas matan cerca de 100 millones de tiburones al año6, y a diferencia de lo que podríamos creer, son altamente sensibles a la pesca indiscriminada, ya que tienen un crecimiento lento, madurez sexual tardía y baja fecundidad. Al final, siempre fuimos nosotros los malos de la película.

Tiburón asesinado por sus aletas en Indonesia © Ethan Daniels

La pesca comercial ha generado un declive en muchas poblaciones de tiburones, de hecho se han reportado disminuciones del 70, 90, y hasta 99% de la población de especies grandes y comerciales en ciertas partes del mundo. Esto ocurre porque muchas especies aparecen en la pesca incidental, es decir, mueren en artes de pesca que tienen otra especie como objetivo, o debido a que se pescan directamente para comercializar su carne (en Chile, por ejemplo, el tollo y albacorilla) o sus aletas.

El aleteo es la práctica horrorosa de cortar las aletas de un tiburón vivo y arrojarlo al mar, donde muere de forma lenta y dolorosa. Como la comercialización de las aletas es mucho más rentable económicamente, el resto del animal se descarta y así las bodegas tienen más espacio para acumular más aletas. Éstas se usan como ingrediente clave en la sopa de aleta de tiburón, un caldo tradicional chino. Las fibras de las aletas adquieren una consistencia similar a la de los fideos, pero sin sabor ni valor nutricional, sin comentarios…

Aletas de tiburón en formato fresco y seco para consumo. Barrio chino de Bangkok © Catalina Velasco

La amenaza que sufren los tiburones debería preocuparnos no solo por su valor intrínseco, que es el que tienen todas las especies por el hecho de habitar este planeta. Tampoco debería preocuparnos solo por el hecho de que estamos perdiendo animales inteligentes, carismáticos y maravillosos. Sino que también debería preocuparnos porque los tiburones, como depredadores tope, mantienen el equilibrio ecosistémico en los mares que habitan.

Los tiburones son carnívoros, pero su menú es variado, por lo que si una especie disminuye en abundancia, comerá de otra que esté en mayor número. Entonces, los tiburones regulan las poblaciones de las especies que consumen. Sin los depredadores, las especies presa quedarían “fuera de control” y terminarían agotando sus propios recursos, provocando el colapso de todo el ecosistema. Como los tiburones tienen poca descendencia, sumado a la competencia entre ellos mismos, y otros factores, no necesitan este “control”; pero estas mismas características son las que los hacen tan vulnerables a la sobrepesca.

  • No todo está perdido, involúcrate

El trabajo de la ciudadanía y la generación de lazos han sido claves para poder proteger áreas que en la actualidad evidencian una recuperación considerable en su población de tiburones, por ejemplo, las poblaciones de tiburón blanco en las costas este y oeste de Estados Unidos se están recuperando probablemente debido a las medidas de conservación7, muestra de que sí tienen resultados estos esfuerzos.

Pero aún queda mucho camino por recorrer para revertir la situación actual. Por lo que el llamado es a investigar y conocer tus organizaciones locales, y de otros países, para encontrar la inspiración necesaria para que te comiences a involucrar, ya sea por medio de donaciones o por la acción directa, ¡hay muchas opciones!

Estar cara a cara con tiburones en su entorno natural es una experiencia que cambia la vida, pero asegúrate que la agencia de buceo con la que decidas tenerla considere una aproximación respetuosa hacia las especies y que, en lo posible, esté involucrada en proyectos de conservación o investigación, así también obtendrás valiosa información para poder pasar la voz y motivar a más gente a sumarse la protección de estas maravillas del océano.

Sobre la autora

Catalina es directora regional para Magallanes de Fundación Mar y Ciencia, además es candidata a doctora en Ciencias Antárticas y Subantárticas de la Universidad de Magallanes. Puedes ver sus fotografías submarinas en el instagram @cata.fotosub

Sobre el editor

Luca Acevedo es periodista de la Fundación Mar y Ciencia, tiene experiencia en la redacción de artículos y entrevistas. Es buzo deportivo y ha podido compartir aguas con varias especies de tiburones en distintas reservas marinas del Pacífico.

Texto revisado por Ignacio Contreras, director de @nucleopintarroja.uch

  1. https://www.floridamuseum.ufl.edu/shark-attacks/yearly-worldwide-summary/
  2. https://www.dailycal.org/2017/06/30/14-things-kill-people-sharks/
  3. Los tiburones como grupo superior hace referencia a toda la clase Chondrichthyes (condrictios): tiburones, rayas y quimeras. En este artículo acotamos el término tiburón a los escualos (superorden Selachimorpha)
  4. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/j.1467-2979.2009.00339.x
  5. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0022098117300035https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/jfb.12993
  6. http://wormlab.biology.dal.ca/publication/view/worm-etal-2013-global-catches-exploitation-rates-and-rebuilding-options-for-sharks/
  7. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0099240