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Montserrat Vanerio: “Las ciencias del mar necesitan de gente que se encante y encante con su trabajo”

Montserrat Vanerio: “Las ciencias del mar necesitan de gente que se encante y encante con su trabajo”

Bióloga Marina de la Universidad de Valparaíso, Montserrat es una joven mujer de mar que se enamoró de las aves marinas durante el primer año de su pregrado. En la actualidad posee más de cinco años de experiencia en el estudio de la ecología de aves marinas y su interacción con las pesquerías de Chile.

Montserrat es investigadora en el programa Albatross Task Force-Chile, y también se dedica a la divulgación de estos conocimientos como directora regional para Valparaíso de Fundación Mar y Ciencia. Tras ganarse una beca CONICYT de postgrado en Biodiversidad y Conservación de la Universitat de Barcelona, se ha convertido en la nueva promesa científica de las aves marinas chilenas.

  • Los inicios

Montse, cuéntanos ¿Cuándo comenzó tu fascinación por las aves marinas?

Estudié biología marina en la Universidad de Valparaíso, y la facultad de Ciencias del Mar está en la playa, frente a un paisaje realmente hermoso. Un día en mi primer año de carrera, observé en la playa unas aves muy raras, y comencé a darme cuenta de que la facultad estaba rodeada de una biodiversidad emplumada que muchas veces pasa desapercibida.

Ese año comencé a incursionar en el mundo de las aves marinas y a descubrir especies que viven muy cerca de nosotros. Bueno, ahí descubrí que esa primera “ave rara” que me llamó la atención era en realidad un Pilpilén, un ave muy común en las costas de Chile.

Un aspecto importante fue que mientras comenzaba a descubrir mi pasión por las aves, me rodeé de personas que potenciaron esta curiosidad: por un lado, conocí a Fernando Medrano, actualmente mi marido, quien también trabaja con aves y es parte de la ROC (Red de observadores de aves y vida silvestre). Desde que nos conocimos, con el Feña hemos trabajado juntos en ecología de aves, hemos sido compañeros en este mundo alado. En mis inicios también conocí a Luis Cabezas y Mariano Bernal, de la misma Facultad de Ciencias del Mar, quienes alimentaron mi curiosidad por las aves y me metieron más en el mundo de las aves marinas pelágicas, como albatros y petreles.

Entonces, el que hayas comenzado una carrera con las aves marinas, se debe en parte a rodearte de las personas correctas, ¿Qué crees que estarías haciendo ahora si no hubieran alimentado tu curiosidad por las aves marinas?

La verdad no lo había pensado (ríe). Yo creo que a todos nos llaman la atención las aves, realmente son fuente de admiración y creación, pero hacer ciencia con aves marinas, es otra cosa. Muchos se quedan en el “qué lindas son”, pero no dan el paso de hacer una carrera científica con las aves. Y sí, que yo esté haciendo esto tal vez se debe, en parte, a que me crucé con las personas correctas.

Cuando aún no estaba muy decidida de trabajar con las aves marinas, me llamaban la atención los moluscos, en particular los cefalópodos, de hecho, tomé algunos cursos en mis primeros años de universidad. Conocimiento que hoy aplico en estudios de dieta de aves marinas.

Finalmente, aunque estuviera trabajando en otro grupo, sería siempre la biología de la conservación mi foco principal.

¿Qué es la biología de la conservación?

Es una ciencia relativamente nueva que une diferentes áreas, es un trabajo interdisciplinario que tiene por objetivo final evaluar la pérdida de la biodiversidad que existe hoy en día, ya sea a nivel de especie o de áreas determinadas.

Por ejemplo, en mi caso lo que hago es estudiar la interacción entre las aves marinas y las pesquerías, ya que hay ciertas especies que están disminuyendo en número, como la fardela blanca. Entonces buscamos cuales son las principales causas que podrían estar generando el declive de estas poblaciones, en un lugar específico o a nivel mundial, para tratar de darle una solución directa. Lamentablemente, en el caso de la fardela, la pesquería es un gran problema, pero también sufre muchas amenazas en sus sitios de nidificación.

Lo lindo y desafiante es que la conservación nunca puede tratarse solo del dato científico, también se debe hacer un trabajo con las comunidades locales, pescadores, políticos, etc. Por eso me gusta mucho, porque une ejes claves como ciencia, política y educación, en la misión de proteger la biodiversidad.

¿Cuáles son los mayores desafíos que has tenido siguiendo una carrera científica relacionada a las aves marinas?

Para poder analizar el efecto de la pesquería sobre las aves marinas, he tenido que embarcarme con pescadores, y ese fue mi primer desafío. La experiencia era nueva, quería que ellos se sintieran cómodos (y viceversa), y tenía que ganarme su respeto, ya que las mujeres que trabajan embarcadas en pesquería son poquísimas en Chile.

Siempre la mujer a bordo es “un bicho raro”, más aún en pesquería, pero ahora llevo años embarcándome con los pescadores y he logrado abrirme el espacio. Trabajar a bordo es un ambiente hostil, independiente de si eres hombre o mujer, pero es un lugar donde me siento cómoda y feliz. Me encanta estar en terreno.

¿Y la mayor alegría profesional?

Que difícil la pregunta, la verdad no sé si tengo un hito clave que me alegre más que otro. En general, mi trabajo me da mucha satisfacción, disfruto mucho lo que hago. Lo que sí me emociona, es que cuando alguien tiene que identificar un ave, hacer una clase o ayudantía relacionada con aves, piensa en mí. El sentir que haces un buen trabajo y que la gente, colegas y amigos, lo reconozcan, me da mucha alegría.

  • Lo que se viene

Cuéntanos un poco sobre tus estudios acerca de las aves marinas y la interacción con la pesca

Hasta ahora, mi principal objetivo ha sido llenar los vacíos de información que existe sobre la dieta de las aves marinas en el territorio chileno, tanto en océano abierto (albatros y petreles) y en zonas costeras. Además, estudio cómo se relacionan las aves marinas con las pesquerías en la zona centro-sur de Chile.

La pesca incidental de aves marinas es una interacción que ha generado una gran mortalidad de estas especies, ya que quedan atrapadas en los aparejos y artes de pesca, generando grandes pérdidas ambientales y económicas.

Con Albatross Task Force Chile estamos analizando la dieta de la fardela blanca, especie endémica de Chile, que anida únicamente en el Archipiélago Juan Fernández e Isla Mocha y actualmente se encuentra amenazada por su captura incidental en pesquerías pelágicas de cerco. Un hallazgo relevante de este estudio es que la segunda presa más consumida por la fardela blanca sería la sardina (Strangomera bentincki), uno de los principales objetivos de la pesca de cerco en nuestro país. También hemos encontrado la presencia de microplásticos en los estómagos de las fardelas.

En un mes te irás a vivir a Barcelona para comenzar tu postgrado en Biodiversidad y Conservación ¿Cuál es el objetivo de este programa?

Siguiendo con la línea de ecología y conservación de aves marinas, me iré a realizar mi magíster, y luego doctorado, a la Universitat de Barcelona. Trabajaré directamente con el Dr. Jacob González-Solis, director del Laboratorio de Ecología de Aves Marinas, y referente mundial en el tema.

El objetivo de mi magíster será evaluar la contaminación por metales pesados en aves marinas, como albatros y pingüinos, en dos de los principales sitios de nidificación de aves marinas en la región Austral de América: Islas Malvinas-Falklands y Archipiélago Diego Ramírez.

¿La divulgación de las ciencias está dentro de los planes futuros?

¡Siempre! La divulgación de las ciencias es algo que es parte de mí y que debería tener un rol fundamental en el desarrollo de todo/a científico/a. Siempre digo, ¿Cómo la comunidad va a entender y valorar nuestro trabajo y su entorno si no lo entiende? Y bueno, parte fundamental para llevar esto a cabo ha sido ser parte de Fundación Mar y Ciencia, el trabajo que hemos realizado ahí me llena el corazón, porque logramos transmitir al mundo, y sobre todo a niños/as, las maravillas del mar, partiendo por las aves marinas (ríe).

  • Mujer en la Ciencia

¿Cómo ves la participación femenina dentro de las ciencias del mar? ¿Y cuándo hablamos de pesquerías?

Creo que aún hay áreas en la ciencia donde la presencia femenina es poca, pero va en aumento, reconozco que las cosas han ido cambiando a favor de la equidad de género. Pero con respecto a las pesquerías, la participación femenina es bien pobre, más aún en los embarques. Cuesta que la gente a cargo entienda que las mujeres “se la pueden”, y a nosotras nos falta “creernos el cuento”. Esta mezcla hace que se abran muy pocos espacios para las mujeres en pesquerías, un área que también se ve alejada porque precisamente nos faltan referentes.

Y tú, ¿tuviste referentes femeninos al comenzar tu carrera?

Al comenzar no, en Chile la ornitología es un área donde predominan los hombres. Ya en tercer año de carrera conocí en un congreso argentino a Gabriela Blanco, seguía su trabajo porque ella estudia la misma especie que yo en ese momento (Petrel gigante antártico). Ella ha sido mi referente de mujer en terreno, que trabaja con aves marinas y además es latinoamericana.

¿Algún consejo para las lectoras interesadas en seguir un camino en las ciencias del mar?

Que se atrevan y que nadie les diga nunca que no pueden ser bióloga marina. Yo vengo de una familia de artistas, soy como el bicho raro que decidió dedicarse a la ciencia, pero siempre recibí el apoyo de mi familia y amigos. Las ciencias del mar necesitan de gente que se encante y encante con su trabajo, queda un mundo por descubrir y por sobre todo proteger. Creo que todavía estamos a tiempo de revertir algunas situaciones. Las invito a descubrir, a maravillarse y a enamorarse del mar, les aseguro que nunca lo volverán a observar de la misma forma.

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