Con 15 años como profesional de las ciencias, Adriana Aránguiz, es una destacada científica que le apasiona su trabajo. Actualmente es académica asociada de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica del Norte en la ciudad de Antofagasta, donde lleva investigaciones en ecología evolutiva de poblaciones acuáticas y sobre cultivos de microalgas altoandinas con usos de biorremediación, entre otros.

Adriana es bióloga marina de la Universidad de Valparaíso, y posee un doctorado en Ciencias mención Ecología Y Biología Evolutiva en la Universidad de Chile, luego realizó sus estudios de postdoctorado en la Universidad de Valencia, España, que le dio la oportunidad de trabajar allí, oportunidad que calificó como “experiencia fascinante”. Además, gracias a su carrera profesional, ha tenido la oportunidad de viajar a diversos lugares como Estados Unidos, Valencia y Granada (España), ciudad de México y en República Checa.

Por esta razón, quisimos conocer un poco más de Adriana, quién en esta entrevista nos cuenta sobre sus inicios y detalles de sus investigaciones.

Adriana, cuéntanos ¿Cuándo comenzó su curiosidad por el mar? ¿Y cómo esa curiosidad la llevó a su trabajo actual?

Soy nacida en Lota y crecí en Viña del Mar. Siempre viví cerca del mar, y disfrutaba mucho recorrer la zona intermareal para mirar los invertebrados que se fijan a las rocas, siempre he sido muy curiosa. Cuando salí del colegio -muy desorientada como suelen salir los y las jóvenes a esa edad- entré a estudiar Arquitectura, porque era buena en Matemáticas y me gustaba dibujar. Y a pesar de que me iba muy bien en las asignaturas científicas, nunca nadie me mostró las ciencias como una posibilidad de estudio y trabajo, lamentablemente siempre ofrecen alternativas asociadas al mayor éxito económico. En esos años, mi amor por la naturaleza lo fui acrecentando a través de mi participación como voluntaria en el Comité Pro Defensa de la Fauna y Flora (CODEFF), y creo que esa participación fue determinante para entender que quería dedicarme a las ciencias naturales de manera más integral. Así entré a estudiar Biología Marina en la Universidad de Valparaíso. A pesar de haber cursado la carrera exitosamente, aún para ese tiempo no tenía demasiada claridad respecto de que línea de investigación realmente me interesaba. Hice mi tesis con modelos poblacionales, muy teórica, ¡jamás miré un animal!, pero también es un área que me interesaba mucho. Al año siguiente de haberme titulado entré al doctorado, siendo en esta circunstancia que empecé a trabajar con el zooplancton de aguas dulces. Y en el transcurso de estos años visité varias veces Ciudad de México para trabajar con una colega investigadora de la UNAM, y ahí dejé grandes y muy cercanos amigos. 

¿Cuál es el mayor desafío que has tenido siguiendo una carrera científica?

Ser mujer científica ya es un gran desafío. Principalmente porque la disciplina científica es muy competitiva y el ser mujer por otro lado es habitualmente asociado a ser mamá. Son dos tareas altamente demandantes, que requieren de compromiso, pasión y disponibilidad total. Sin duda, las mayores alegrías me las han dado estas dos grandes opciones que han dirigido mi vida: ser mamá y ser científica. Yo he hecho toda mi carrera de científica con hijos a cuestas. Me titulé de bióloga marina estando embarazada, entré al doctorado con mi hijo que tenía menos de un año, así es que pasé todo el doctorado con un hijo bastante pequeño. Luego tuve mi segunda hija haciendo el postdoctorado y mi tercera hija la tuve hace 3 años, ya trabajando en Antofagasta. Si miro para atrás, ha sido seguramente más complejo y trabajoso que para otras científicas, pero cuando estaba embarazada del mayor decidí que nunca me iba a privar de nada que tuviera que ver con mi carrera por tener hijos y que jamás los dejaría solos. Por ello, mis hijos me han acompañado en pasantías y congresos en el extranjero, en terrenos, en fin, en todo lo que deba hacer.

¿Y tú mayor alegría profesional?

Son muchas, yo soy feliz cuando un estudiante se titula con éxito, cuando sus papás van a su defensa de tesis y lloran de orgullo, especialmente cuando son familias cuyo acceso a la educación ha sido tradicionalmente restringido. Soy feliz en terreno, cuando estamos en parajes realmente inhóspitos y salvajemente bellos. Cuando volvemos muertos de cansancio, pero con las muestras que necesitamos. ¡Soy feliz cuando veo el microscopio o la lupa y encuentro algo que esperaba ver, o algo que no esperaba nunca ver! Y por supuesto, también tengo alegrías más banales y superfluas, como cuando aceptan un artículo, o cuando se adjudica algún proyecto. Es tanto el trabajo invertido en levantar una propuesta, que siempre es una felicidad muy grande adjudicar. Además, de que eso tiene grandes implicancias: cuando se adjudica un proyecto conlleva poder seguir haciendo investigación, implica pagarles a las personas que trabajan día a día comprometidamente junto a mí, poder costear las tesis de los alumnos. Por lo cual, significan muchas cosas más que sólo ganar un concurso. 

  • Sus investigaciones

En pocas palabras ¿Qué es la ecología evolutiva y cómo se relaciona con su investigación sobre poblaciones acuáticas?

Había un ecólogo antiguo, Dobzhansky que tiene una frase muy famosa “Nada tiene sentido en biología si no es a la luz de la evolución”, la que se conoce como Dogma Central de la Síntesis Evolutiva. A través de esta frase puede entenderse que la ecología, es decir, las relaciones que establecen los individuos entre ellos y con su ambiente abiótico, no son sino la resultante de procesos pasados, que han resultado muchos de ellos en presiones que han forzado que estos individuos se adapten a esas condiciones cambiantes, y que también las relaciones que ellos mantienen con individuos de su misma especie o de otras especies, también se modifiquen. Esto se entiende porque muchos de estos atributos son conductuales, fisiológicos, morfológicos, de historia de vida, por lo tanto, tendrán impactos a distinta escala temporal. Yo me he dedicado a estudiar distintos tipos de respuestas de organismos acuáticos a presiones tanto naturales (depredación y competencia) como antrópicas (contaminación por metales y extracción de agua). Estas presiones pueden ser de larga data o en escala decadal. Mi interés es evidenciar estos cambios en poblaciones acuáticas y en la estructura comunitaria, a través de distintos tipos de respuestas. Dado que, en las lagunas del desierto y los humedales de la Puna, las condiciones son bastante extremas, los sistemas completos son modelos adecuados para observar respuestas adaptativas a factores de estrés.

¿Qué son y por qué es importante conocer sobre las poblaciones acuáticas? ¿Y por qué se realiza con rotíferos como modelo de estudio?

Los rotíferos son organismos fascinantes, tienen una capacidad de respuesta enorme a distintas condiciones a los que se les expone tanto de manera natural como experimentalmente. Además, esas respuestas son de distinta naturaleza. Yo he estudiado dos tipos: (1) plasticidad fenotípica, a través del desarrollo de respuestas antidepredatorias inducibles, y (2) generación de estadios latentes como huevos de diapausa. A través de estos tipos de estrategias pueden hacer frente a distintas situaciones de riesgo, y ambas tienen consecuencias evolutivas, no sólo para las poblaciones que las presentan sino para toda la comunidad a través de las interacciones ecológicas. En los sistemas acuáticos continentales son muy importantes, porque tienen una gran capacidad de filtrar su alimento y por lo tanto cumplen una función trófica dentro de las lagunas e incluso de como bioacumulador de ciertos compuestos, como metales. Los cuerpos de agua interiores, especialmente los que estudio yo en el desierto de Atacama, son muy importantes, porque son verdaderos reservorios de una gran diversidad genética, de gran endemismo de especies que presentan una capacidad única de adaptación a condiciones extremas. No por nada el desierto de Atacama es el lugar más parecido a Marte que existe en la Tierra, eso ha atraído el interés mundial en distintas áreas de investigación, una de ellas es la astrobiología. Imagínate la relevancia de las lagunas de aguas dulces en el desierto más árido del planeta, la relevancia no tan sólo es por la disponibilidad de agua, sino también por cómo las comunidades, biológicas y también humanas, se han relacionado con esa escasez a través del tiempo.

Por favor, cuéntanos sobre algunos resultados y conclusiones interesantes que ha obtenido al trabajar en esta área.

Hemos detectado que los rotíferos de la laguna Inca Coya (que es una pequeña laguna cercana a los grandes centros mineros de extracción abierta, como Chuquicamata) presentan una mayor tolerancia a metales propios de la operación minera. No sólo eso, la generación de huevos de diapausa es una estrategia utilizada por rotíferos para “escapar” de la mayor exposición a metales disueltos en la columna de agua. A pesar de esto, los huevos de diapausa igualmente acumulan metales desde el sedimento. Por ello cuando finalmente eclosionan esos individuos lo hacen más adaptados a condiciones de mayor exposición a metales. La respuesta diferencial de las especies de rotíferos a las concentraciones de metales, unas a través del incremento de la tolerancia y otras a través de la generación de vías de escape (huevos de diapausa) permite una dominancia de rotíferos en esa laguna, lo que no es común en lagunas de la zona central, por ejemplo. Eso nos muestra, que la exposición a metales, que en esa zona ha sido fuerte desde la mitad del siglo XIX, ha modulado toda la comunidad y ha permitido que las poblaciones evolucionen respuestas específicas para esa presión ambiental. 

Tu trabajo se ha centrado mayoritariamente en agua dulce y/o fuentes de agua no oceánica, sin embargo, ¿cómo se relacionan tus análisis con las áreas del mar?

Todos los sistemas ecológicos tienen sus particularidades, sin embargo, actualmente mi trabajo se desarrolla en sistemas salobres, dado que no existen lagunas de agua completamente dulce en el desierto. Esto nos ha permitido analizar aspectos ecotoxicológicos de ciertas especies como modelo, que también son útiles de aplicar a problemas marinos, y así por ejemplo hemos utilizados rotíferos provenientes de nuestras lagunas salobres (Brachionus plicatilis) para evaluar contaminantes en agua de mar. No solamente eso, en la actualidad las empresas que hoy obtienen grandes cantidades de agua dulce de humedales de altura, están mirando el agua de mar para sus procesos a futuro, a través de la desalación. En las zonas áridas esa es la única alternativa que les permitiría seguir con ese voraz consumo de agua, sin embargo, hay que tener precaución porque esa técnica tampoco es inocua ambientalmente: la salmuera que se descarta al mar concentra no sólo las sales, sino también los metales y otros compuestos que, en las concentraciones que serán eliminadas en las costas, tendrán impactos sobre la química del agua y de los sedimentos cuya dimensión aún se desconocen.

  • Mujer en la ciencia

Al comenzar tu carrera científica, ¿tuvo algún modelo femenino científico a seguir?

Lamentablemente nunca trabajé directamente con mujeres científicas que influyeran en mi carrera. Si recuerdo con mucho cariño a dos profesoras que me hicieron clase en Biología Marina, la profesora Gloria Collantes quien me dio una gran enseñanza de vida y la profesora Elisabeth von Brand quien viajaba desde Coquimbo a hacernos clase a Montemar, y tenía su hijo muy pequeño, hoy trabajamos en la misma Universidad, pero en distinta sede. Ambas me parecían muy trabajadoras y esforzadas en el desarrollo de sus líneas de trabajo.

En tu opinión, ¿existen brechas de género en las ciencias del mar? ¿Dónde considera que se visualiza más esta brecha?

Creo que cada vez más las mujeres nos hemos abierto espacios donde antes definitivamente no entrábamos. Siempre el trabajo con pescadores artesanales ha sido complejo para las mujeres, sin embargo, tengo compañeras de carrera que lo han logrado con mucha convicción. A veces los terrenos son complejos y en algunas partes prefieren trabajar con hombres porque piensan muy erróneamente que no somos capaces de hacer esfuerzo físico. Yo fui a terreno a 4.800 m.s.n.m embarazada, no podía hacer demasiado esfuerzo, pero para mí era importante estar, y estuve! Afortunadamente las personas que me acompañaban entendían que no iba a desistir de ir, aunque tenía ciertas limitaciones físicas. Creo que finalmente es en los altos cargos administrativos donde aparecen las mayores brechas. Siempre en muchas partes aún se ve como un problema la maternidad, y que las mujeres somos un “cacho” porque nos embarazamos, porque nuestros hijos e hijas se enferman o porque los debemos acompañar a las presentaciones artísticas del jardín o colegio. Eso creo que sucede porque se piensa que los hijos e hijas son de exclusiva responsabilidad de la madre. Yo creo que la crianza es responsabilidad de la madre, del padre por supuesto, pero también de la sociedad y principalmente del Estado. Que un niño o niña se críe con amor, de manera saludable, con posibilidades de desarrollarse en todo su potencial es un beneficio para todo el país. Por el contrario, cuando son niños y niñas abandonados a su suerte, con carencias afectivas y culturales, es un fracaso para la sociedad completa. Por lo mismo, que una científica pueda demostrar sus capacidades de liderazgo, de trabajo, de organización, etc, sin perjudicar por ello a sus hijos e hijas es algo con lo cual las empresas y la administración pública debiesen estar comprometidas. Eso, obviamente aplica a madres y padres, pero siempre es a la madre a quién se le asigna casi exclusivamente ese rol. Aún nos falta mucho por recorrer, lo importante es que están dando los primeros pasos y estoy convencida de que los movimientos sociales son los que permiten los cambios más profundos y radicales. El posicionamiento de las demandas femeninas ya es un hecho.

Si estuvieras frente a una adolescente interesada en comenzar una carrera en ciencias del mar, ¿Qué consejos le daría?

A mí me encanta poder transmitirles a las jóvenes lo fascinante que es la ciencia. Me gustaría decirle a cada una de aquellas que está buscando qué hacer en su vida, o si está con ciertas dudas acerca de si misma y de sus habilidades, que las ciencias, y en específico las ciencias del mar requieren de mujeres como nosotras, tenemos muchísimas capacidades que aportar, ¡y literalmente hay un océano por descubrir! Hay tantas preguntas aún sin respuesta, que cuando uno conversa salen siempre más y más preguntas, todas ellas interesantes, todas ellas pertinentes, y yo pienso: “Me va a faltar vida para hacer todo”. Seguramente yo seré incapaz de responder todo lo que me interesa, todo lo que me inquieta, por eso necesitamos muchas manos, muchos cerebros, mucho corazón para trabajar, para estudiar, para analizar. Este país necesita sin duda mucha ciencia, pero necesita muchas más mujeres en ciencia. Y también por supuesto hay muchas compensaciones, no todo es trabajo arduo, pues el formar grupos de trabajo es súper fascinante, trabajar con colegas geólogos, antropólogos, educadores, etc. Para mi es realmente motivador, porque todos vemos el mundo de distintas formas, y cada una de esas visiones contribuye a lo que, como científicos buscamos, que es la verdad.

Privacy Preference Center