Andrea es Oceanógrafa de la U. Católica de Valparaíso y Doctora en Oceanografía de la Old Dominion Univesity, EE.UU. Con dieciséis años de carrera científica, actualmente es académica del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas de la U. Austral de Chile, investigadora asociada del Centro IDEAL y del Centro COPAS Sur Austral. Su área de investigación es la oceanografía costera de altas latitudes, enfocándose en la descripción y modelación de procesos físicos y biofísicos que influencian estos ecosistemas. En esta nueva entrevista de “Mujeres de Mar”, conocimos más sobre el trabajo de Andrea, sus motivaciones, y metas en relación con la oceanografía antártica, un área de investigación que puede ser hostil, pero que para ella es pura felicidad. Además, conversamos sobre el futuro de Antártica ante un escenario de cambio climático, donde las condiciones ambientales podrían afectar a la distribución de krill, eslabón clave de las tramas tróficas del continente blanco.

  • Sus inicios

Andrea, ¿por qué elegiste estudiar el océano?

Desde pequeña he tenido una conexión con el mar, y el hecho de vivir alejada de él y sólo poder disfrutarlo en verano, me llevó a querer estudiar una carrera donde pudiese estar más cerca del mar. Mi interés siempre fue estudiar matemática y física, y al saber que la oceanografía tiene en su malla curricular muchas físicas y matemáticas me resultó fascinante, mezclar mar y números, ¡la carrera ideal para mí!

Con los años, me interesé en seguir estudiando, y decidí realizar un magíster y un doctorado en el extranjero. Elegí ir a USA principalmente porque se abrió una oportunidad en la Universidad de Old Dominion para participar en el proyecto multidisciplinario SO GLOBEC (http://www.ccpo.odu.edu/Research/globec_menu.html). Bajo el alero de ese proyecto realicé mi tesis de doctorado, y fue así como llegué a trabajar en oceanografía antártica. Es impagable hacer lo que te apasiona, ¡para mí el estudio de la oceanografía antártica es pura felicidad!

  • Ciencia antártica

En palabras simples, ¿qué es la modelación biofísica?, ¿y qué tienen que ver las focas con los modelos?

La modelación bio-física es la representación a través de ecuaciones matemáticas de los procesos bio-físicos que ocurren en el océano. Su principal objetivo es poder representar estos procesos acoplados biológicos y físicos a través de ecuaciones matemáticas, que luego se traducen a un lenguaje computacional y así construir un modelo.

Los modelos necesitan observaciones in-situ del océano para poder ser validados (darse cuenta de que el modelo entrega resultados coherentes). Los sensores implementados en focas, es una de las plataformas autónomas que ha sido muy útil en entregar observaciones, de temperatura y salinidad, en lugares remotos y durante períodos difíciles de acceder con métodos convencionales. ¡Esta información es muy valiosa!, y nos ayuda a validar las salidas de modelos de circulación.

Fotografía de National Marine Fisheries Service (EE. UU).

Formaste parte de una interesante investigación que contó con mediciones de sensores instalados en focas cangrejeras, ¿cuáles fueron los objetivos de este estudio y las hazañas metodológicas para llevarlo a cabo?

Los objetivos del estudio eran entender más acerca de los hábitos alimenticios de las focas cangrejeras, determinar su hábitat y estimar el impacto de los cambios ambientales sobre su comportamiento alimenticio. Gracias a la implementación de focas con sensores oceanográficos, se pudo entender su comportamiento al alimentarse y otros aspectos de su comportamiento diario. También se pudo registrar las condiciones de temperatura y salinidad del lugar donde se ubicaban.

Sobre los aspectos metodológicos del sensor, éste se pega sobre el pelaje de la foca, con una resina especial, no les causa daño, y en términos del tamaño de este sensor con el resto de su cuerpo es poco notorio. Una foca puede pesar hasta 300 kg y el sensor es alrededor de 500 gr, menos de 0.2% de su peso.

Por otro lado, ir a la Antártica siempre es una hazaña. Lo más difícil es trabajar bajo las inclemencias del clima antártico, una propone, pero la antártica dispone, muchas veces nos hemos quedados parados en la playa con todo el equipo humano y oceanográfico listos para realizar mediciones y no hemos podido embarcarnos, porque de un minuto a otro comienza el viento intenso y se cierra el puerto.

Los resultados de ese estudio muestran que, debido al cambio climático, podría generarse una disminución de las densidades de krill en aguas costeras, ¿por qué llegaron a esta conclusión?

Primero llegamos a la conclusión de que las focas cangrejeras, que se alimentan en un 90% de krill antártico, tendrán que moverse más hacia el sur y más alejadas de la costa para alimentarse. Gracias a este resultado se puede decir que, si el alimento de las focas es principalmente krill, entonces, su alimento se desplazará a regiones más frías, más hacia el polo. Esto, debido a que, ante un escenario de cambio climático, las condiciones ambientales como temperatura y cobertura de hielo, se verán muy afectadas, y a su vez, éstas afectan la distribución de krill. Si aumenta la temperatura del océano se formará menos hielo y por lo tanto el krill tiene menos posibilidades de utilizar el hielo como refugio y fuente de alimento durante el invierno, lo que va a afectar su hábitat.

¿Y cuáles serían las consecuencias de lo anterior para el ecosistema antártico?

Cómo mencioné anteriormente, el desplazamiento del krill a regiones más frías tendrá una consecuencia para los animales que dependen de él. Lo más probable es que los predadores de krill deban migrar a otras zonas o cambiar de dieta. Esto último no es tan fácil, ya que el krill es un alimento único por su alta concentración de lípidos, es difícil poder reemplazarlo como fuente alimenticia.

La población de krill adulto se ha reducido entre un 80 a 90% desde la década del setenta. Y hoy existe un debate científico acerca de qué está causando esta disminución, desde cambios en el medio ambiente a un incremento en la población de ballenas. El mensaje que debemos retener de este tipo de estudios no es “catastrófico” o que el “ecosistema antártico va a colapsar”, sino a tener precaución y un buen manejo de pesquerías de krill, a incorporar más parámetros de los ciclos de vida del krill para un manejo ecosistémico más completo, que tome en cuenta no solo cuanto krill hay disponible, sino que también tome en cuenta y proteja los lugares de reproducción y los “hotspots” biológicos de la Antártica; lugares donde se encuentra el krill y también muchos de sus depredadores.

  • Mujer en ciencias

¿Qué sueños has cumplido como profesional?

Como profesional he cumplido la meta y el sueño de poder realizar Ciencia Antártica en mi país, mientras estudié y viví en el extranjero me propuse regresar a Chile a incentivar y fortalecer la oceanografía física antártica, y afortunadamente esto se cumplió. Ahora formo parte del centro IDEAL y tengo mi proyecto Fondecyt, con el cual puedo realizar investigación de punta y con relevancia para entender más acerca de los sistemas costeros antárticos.

Basada en tu experiencia, ¿qué es lo más difícil de ser científica?

Lo más difícil es balancear la vida familiar con la vida científica. Quizás esto es más difícil para alguien que le gusta ser perfeccionista como yo. Es difícil ser madre, científica, jefa de hogar, hija, y querer hacer todo esto a la perfección. A veces es agotador.

Según tu experiencia como chilena viviendo en EE.UU. ¿Cómo has vivido la brecha de género en ciencias?

La diferencia principal entre USA y Chile no ha sido en términos de género, sino que más bien en términos de oportunidades. Creo que lo que yo gané estudiando en USA y la mentora que yo tuve me llevó a realizar una carrera con muchas oportunidades, con mucha exposición a la comunidad internacional.

Mi experiencia como mujer en ciencias se ha vuelto complicada ahora que he tenido a mi hija. Esto es algo que sin lugar a duda aleja a las mujeres de la carrera competitiva que significa ser una científica destacada. En oceanografía física existe un programa comunitario que entrega ayuda a jóvenes oceanógrafas físicas para que no deserten de su carrera (https://mpowir.org/), porque sabemos los desafíos que se presentan al ser madres y científicas.

¿Dónde y cómo te imaginas en el futuro? 

Me imagino aquí en la Universidad Austral de Chile, en Valdivia, liderando el laboratorio de modelación biofísica con muchos proyectos y estudiantes interesados en realizar investigación en sistemas de altas latitudes. También me imagino dirigiendo campañas oceanográficas en el nuevo rompehielos chileno, ¡en pleno invierno!, realizando investigación en lugares donde aún no se ha podido explorar, por falta de plataformas científicas adecuadas, ¡aunque esto es más bien un sueño!

¿Qué consejos les darías a jóvenes que quieran comenzar su carrera en oceanografía física y/o modelación biofísica del océano?

Mi consejo es que sigan estudiando, que sigan adquiriendo conocimiento, que vean más allá de las oportunidades que se entregan en Chile. Estudien inglés ahora, porque luego lo van a agradecer, les entrega una herramienta muy útil para perfeccionarse afuera y les ayudará para sus estudios. No se sientan atemorizadas si ven pocas jóvenes como ustedes, hay grupos como el MPOWIR para darles apoyo y consejos, habemos algunas oceanógrafas físicas en Chile, acérquense y pídanme consejo si es que lo necesitan.

Algo importante para mí como científica fue el apoyo que siempre me entregó mi mentora, profesora guía y ahora mi colega, con la cual seguimos trabajando y colaborando en varios proyectos. Gracias a ella pude no sólo adquirir conocimiento, sino también me dio la oportunidad de presentar mi investigación en congresos y seminarios, participar en cursos internacionales, trabajar y colaborar en grupos interdisciplinarios, lo que fue clave en la construcción de mi red de colaboración nacional e internacional.