En el año 2002 esta mujer científica comenzó su carrera, cuando decidió estudiar Licenciatura en Ciencias Biológicas en la Universidad de Magallanes, donde sus dos primeros años fueron de aprendizaje de las ciencias naturales en todos sus ámbitos, logrando así obtener el Bachiller en Ciencias mención Química y Biología.  Con el paso del tiempo, se motivó a ingresar como ayudante en el Laboratorio de Micropaleontología del Instituto de la Patagonia, en la Universidad de Magallanes.

Luego en el año 2006, ingresó al programa de magíster en Ciencias mención Manejo y Conservación de los recursos naturales Subantárticos de la Universidad de Magallanes, lo que le permitió integrar otros conceptos ecológicos más complejos para poder entender cómo funcionan las comunidades marinas bentónica, para luego especializarse aún más a través de su doctorado en la Universidad de Bremen el año 2009 en la ciudad de Bremerhaven, específicamente en el Alfred Wegener Institute, Helmholtz Centre for Polar and Marine Research.

Actualmente, Claudia se desempeña como profesor Asistente e Investigadora del Instituto de la Patagonia de la Universidad de Magallanes, y posee más de 10 años de experiencia. Hoy trabaja en una de las áreas que más le apasiona en las ciencias: la ecología trófica de los organismos marinos; por esta razón, quisimos conocer aún más de su desarrollo profesional.

Claudia, ¿Cuándo comenzó su curiosidad por el mar?

Desde pequeña siempre he sido una amante de la naturaleza, de lo verde, de los animales, de los océanos, etc. Por lo que mi formación comenzó cuando ingresé a estudiar Licenciatura en Ciencias Biológicas en la Universidad de Magallanes, luego con la obtención de mi bachiller comencé a acercarme mucho más a las ciencias marinas, pero luego mi curiosidad se fue expandiendo en el tema marino cuando específicamente asistí a el Congreso de Ciencias del Mar, el cual se realizó el año 2005 en la facultad de ciencias de la Universidad de Magallanes.

En mi labor como ayudante en el Laboratorio de Micropaleontología del Instituto de la Patagonia, para comenzar a aprender más sobre los foraminíferos, su distribución, identificación, etc. Al paso de los meses realizamos los primeros muestreos en grampones de huiro Macrocystis pyrifera, en diferentes puntos ubicados en el Estrecho de Magallanes, y comenzamos a estudiar los foraminíferos asociados a esta alga.

Es aquí en este laboratorio donde me fue posible empaparme de literatura sobre el comportamiento de los organismos, y sus relaciones con el medio marino, por lo que me di cuenta que la ecología es una disciplina que me apasiona. Aquí fue posible plantear mis propias ideas para realizar experimentos con organismos marinos, como por ejemplo, investigar cuáles son los ítems alimenticios del caracol Trophon geversianus, tema de mi tesis de Licenciatura. Esta investigación me permitió conocer la dieta y hábitos de alimentación por medio de la experimentación bajo condiciones de laboratorio de esta especie, la cual es uno de los recursos hidrobiológicos sobreexplotados en la región de Magallanes, y del cual poco se conocía sobre su ecología trófica.

Luego de volver al país después de mi doctorado, me integré al laboratorio de ecología funcional, donde actualmente analizo muestras de la Antártica que colecté a comienzos de este año por medio de la colaboración internacional con científicas de KOPRI (Instituto de Investigación Polar de Corea), en donde se quiere describir la ecología trófica de carnívoros que estarían como predadores topes en las comunidades marinas bentónicas de Marian Cove, Isla Rey Jorge. Por otra parte, hace no más de dos meses se concluyó exitosamente el estudio solicitado por IFOP sobre la dieta y rol trófico del crustáceo centolla, uno de los recursos emblemáticos de la región de Magallanes.

¿Cuál es el mayor desafío que has tenido siguiendo una carrera científica? ¿Consideras que son los mismos desafíos que viven los hombres en ciencias?

Uno de los mayores desafíos que he tenido para seguir con mi carrera científica luego de regresar a Chile, fue reinsertarme en el sistema académico de una Universidad pública, siendo que mi investigación doctoral la realicé en un Instituto alemán de renombre a nivel internacional en ciencias polares con financiamiento público y privado, en donde las condiciones laborales y de infraestructura son totalmente diferentes a las del escenario en Chile. Esto ha provocado que mucho tiempo del cuál debería estar investigando lo he estado destinando a gestiones administrativas y a postulaciones de proyectos para poder obtener financiamiento, ya sea para poder equipar un laboratorio, oficina y para poder costear los análisis de muestras. En cambio, la situación en Alemania era diferente, había mayor confort, se contaba con última tecnología en equipos y por supuesto un ambiente sano y muy muy productivo de trabajo.

El salir de la zona de confort, nos hace ver nuestra realidad, en donde se tiene que investigar con pocos recursos y donde la competencia es fuerte. Y creo que los hombres se enfrentan a estos mismos desafíos en ciencias.

¿Cuál ha sido tu mayor alegría profesional?

Mi mayor alegría profesional hasta el momento, ha sido finalizar mi doctorado, ya que en varios momentos pensaba que no sería capaz de terminarlo. La alta exigencia durante todo el proceso fue agotador pero después de obtener mi grado, me sentí y me sigo sintiendo muy contenta y orgullosa que todo el tiempo que invertí en mi formación, que no fue en vano y que como profesional soy capaz de comprometerme. Por otra parte, me hace sentir muy alegre cuando tus colegas te reconocen tu trabajo, a pesar de que estoy iniciando mi carrera como investigadora.

¿Qué es lo que más la apasiona con respecto a tu trabajo?

Lo que más me apasiona es que puedo saciar mi curiosidad, o al menos eso pretendo lograr. El hecho de ser científica, de hacerse preguntas, y luego tener la voluntad para buscar respuestas, es algo que me ha llevado a tener experiencias imborrables. Creo que en mi trabajo, siempre habrá algo nuevo por estudiar, por observar, por descubrir, por entender, por inventar y eso es pasión para mí.

  • Su investigación

En tu opinión, ¿Por qué es tan relevante conocer sobre la ecología trófica de los organismos marinos? ¿Y qué hace especial a la región de Magallanes y Antártica?

Es relevante porque nos permite entender sobre como los organismos se relacionan, por medio de sus interacciones o estrategias de alimentación predador-presa. Sin este conocimiento, no sabríamos como funciona un sistema, información fundamental para conocer cuál es el rol que juegan los organismos en él. Asimismo, esta información nos permite gestionar ecosistemas para garantizar su conservación y sostenibilidad.

En la región de Magallanes y Antártica este tipo de investigación es muy importante y necesaria dado la gran biodiversidad de especies marinas que se ha registrado, y por otra parte, la región en sí misma tiene muchos servicios ecosistémicos para entregar al hombre, por lo tanto un buen manejo sustentable de los recursos naturales requiere del conocimiento de las relaciones alimenticias de todos los organismos que componen las tramas tróficas en el ecosistema marino.

Cuéntanos sobre algunos resultados y conclusiones interesantes que ha obtenido al trabajar en ecología trófica de altas latitudes. 

Por ejemplo en comunidades bentónicas de aguas poco profundas en el Estrecho de Magallanes, se ha encontrado una alta cantidad de organismos omnívoros, lo que implicaría que consumen una gran diversidad de fuentes alimenticias. Esta característica funcional podría estar facilitando que los organismos se adapten a las condiciones fluctuantes y/o extremas del medio en que habitan. Por otra parte, se ha encontrado que organismos sésiles, como actinias, versus móviles, como los nemertinos, estarían ocupando casi la misma posición trófica en la estructura trófica marina. Estos resultados son interesantes ya que podrían estar indicando que diferentes especies ocupan el mismo rol ecológico. Aunque esto tiene que continuar investigándose para poder realizar, por ejemplo, predicciones de asociación entre la diversidad, y links de interacción basados en características funcionales de los organismos, o bien para estudiar la redundancia ecológica.

Interesantemente, junto con la aplicación de la técnica de isótopos estables en diversos tejidos (aunque preferentemente se ocupa músculo) para el estudio de la estructura trófica, se ha utilizado de manera complementaria el análisis de contenido estomacal para observar lo ingerido por el organismo en el momento. Estos análisis han permitido no sólo encontrar como ítem alimenticio flora y fauna, sino que también se ha registrado la presencia de plásticos en varios organismos marinos Antárticos y Subantárticos, por lo que aún está por analizarse si la presencia de plásticos se debe a un consumo directo o por transferencia trófica en la cadena alimentaria.

¿Red trófica o cadena trófica?

Ambos conceptos son empleados en ecología trófica pero tienen diferentes significados. La red o trama trófica se refiere a la interconexión natural de cadenas tróficas por medio de las relaciones alimenticias predador-presa. En cambio una cadena trófica, es cuando nos referimos al paso de la materia y la energía a través de las especies que forman parte de un ecosistema, en el que cada una se alimenta del precedente y es alimento del siguiente. Es así como la cadena trófica comienza con los productores primarios, y el resto de los integrantes de la cadena se denominan consumidores (primarios, secundarios, etc). Aquí cada organismo ocupa un nivel trófico diferente.

  • La mujer en las ciencias

Al comenzar su carrera científica, ¿tuvo algún modelo femenino científico a seguir?

La verdad, no tuve un modelo femenino científico a seguir ya que pienso que el estilo, la dedicación, la rigurosidad es algo de nuestra propia esencia. Sin embargo, si puedo decir que sentí admiración por las científicas magallánicas en el Instituto de la Patagonia que conocí apenas era estudiante de pregrado. Me llamaba la atención que participaran en expediciones y buques científicos, ya sea por toda la región de Magallanes e incluso en la Antártica, pensaba en las horas que dedicaban a investigar, a cómo sería la sensación de estar varios días en el mar y lejos de casa. Yo quería experimentar también la sensación de aventura, de ir a prospectar un área que no se había investigado anteriormente.

En tu opinión, ¿existen brechas de género en las ciencias del mar? ¿Ha presenciado discriminación de género en su área de trabajo?

Afortunadamente he tenido la suerte de trabajar en áreas en donde el rol de la mujer como del hombre ha sido muy equitativo, casi realizando las mismas actividades. Sin embargo, por un momento sentí cierta brecha cuando me enteré que por estar haciendo las mismas actividades el hombre percibía una remuneración mucho mayor que yo. Al estar al tanto de esta diferencia salarial, me acerqué a convérsalo directamente con el empleador, pero no hubieron cambios, así que decidí renunciar.

Si estuviera frente a una adolescente interesada en comenzar una carrera en ciencias del mar, ¿Qué consejos le daría?

Mi mayor consejo sería para una adolescente iniciándose en ciencias del mar es que tenga una curiosidad permanente por la vida, por la naturaleza. Esto la podría llevar a aventurarse a explorar temas de investigación novedosos, con impacto, los cuáles son muy necesarios en la ciencia en el día de hoy. También la aconsejaría diciéndole que la ciencia no se hace sola y que es fundamental la formación de redes de colaboración. Que tenga mucho ánimo!