En esta nueva entrega de Mujeres de Mar conversamos con Dalila Aldana Aranda, que nos cuenta sobre la importancia de los moluscos y sus larvas, las amenazas que enfrenta el mar del Caribe, sus inspiraciones y su sueño de unir Latinoamérica en torno a las ciencias del mar.

Ella es una científica y académica mexicana. Luego de recibirse como bióloga, realizó dos doctorados en Francia; en Oceanografía Biológica, Acuacultura y Pesca (Universidad de Bretagne Occidentale) y posteriormente en Biología de Poblaciones (Universidad de Marseille). Actualmente es investigadora titular del Centro de Investigación de Estudios Avanzados (Cinvestav), abordando temas como la larvicultura y reproducción de moluscos aplicadas al manejo pesquero y acuícola, al cambio climático y a la contaminación por microplásticos, en la Península de Yucatán y el mar del Caribe.

Dalila, ¿cómo comienza tu historia con el océano?

Nací en la Ciudad de México, a 2.200 sobre el nivel del mar. Mi primer contacto con el mar fue aproximadamente a los 6 años. Me fascinó ver ese horizonte azul y libre delante de mí. Estaba encantada con el agua salada y la libertad que otorgaba todo el paisaje marino. Luego en mi adolescencia, con frecuencia veía los programas del explorador Jacques-Yves Cousteau. Yo creo que estos programas sobre investigación y exploraciones científicas marinas marcaron a varias personas de mi generación.

Posteriormente realicé un bachillerato en el área biológica, en la que asistíamos a conferencias sobre varios tópicos, en una de esas charlas un profesor nos dijo “si yo tuviera la edad de ustedes estudiaría biología marina, es una carrera con futuro, que puedes desarrollar en un lugar mágico como el mar”. Ahí me decidí a estudiar biología marina y después me fui especializando en ecología marina y los doctorados en oceanografía biológica.

Y ¿cómo fue esa experiencia de los dos doctorados en Francia?

 

Después del pregrado yo tenía claro que quería seguir con un doctorado. Me llamaba la atención la Ex Unión Soviética, en donde había un grupo de investigación muy importante. Quedé aceptada en tres universidades en Francia; París, Marsella y Brest. Tenía una profesora que me ayudaba con las postulaciones y me sugirió que me fuera a Brest; una región extraordinaria frente al Mar del Atlántico, con mucha lluvia, viento y tormentas. Me encontré con una universidad extraordinaria, sobretodo por los profesores que siempre buscaban que el doctorado tuviera estudiantes de diferentes países, creando un grupo muy diverso y con gran riqueza humana.

Luego regresé a México y trabajé en el Cinvestav. Después de un tiempo, con este mismo profesor, se dio la oportunidad de hacer un segundo doctorado en ecología de poblaciones. La información y experiencia que yo había generado trabajando en el Cinvestav las incorporaré para este segundo doctorado. No fue más sencillo, ni más complicado, usé estrategias diferentes. Ambas experiencias fueron muy enriquecedoras en lo personal y profesional.

¿Qué es lo más te gusta de los moluscos?, ¿qué te llevó a investigarlos?

 

La diversidad en sus conchas fue lo que me atrajo en primera instancia, la combinación de formas, colores y ornamentaciones, lo que permite además entender cómo se forman estos organismos. Mi director de tesis del doctorado trabajaba con moluscos y ahí comencé a forjar mi línea de investigación, estudiando las fases larvarias de los moluscos con aplicación en acuicultura. El objetivo era mejorar la nutrición de etapa larval, de almejas, mejillones y ostiones, para tener mayor cantidad de juveniles, que son los que posteriormente se engordan para tener las granjas acuícolas.

¿De los moluscos que has estudiado cuál ha llamado más tu atención? ¿por qué?

Con mi tutor estábamos en el Caribe en búsqueda de una especie modelo para mi estudio, una especie bioindicadora. Pronto notamos que había un caracol con amplia distribución, de unos 30 cm de largo y con la concha de color rosado; Strombus gigas. En México se le conoce como caracol reina o caracol pala y nos dimos cuenta que estaba presente en todo el Caribe y eso lo convierte en una especie bioindicadora de todo lo que quieras estudiar, también averiguamos que está sobreexplotado. Como las pesquerías se regulan en base al conocimiento que se tiene de las larvas, la idea era aplicar todo lo que sabía sobre las larvas de moluscos para mejorar el manejo extractivo de este organismo que está bajo gran amenaza.

Strombus gigas

Y ¿qué resultados obtuviste con este estudio de las larvas de Strombus gigas?

Al principio trabajé mucho con bioensayos de esta especie, estudiando la reproducción y posteriormente apliqué este conocimiento a la ecología de la especie. Ahora podía entender como se relacionaba esta larva con su medio ambiente y me permitió trabajar con oceanógrafos físicos y comenzar a modelar su conectividad y deriva en el mar.

Los modelos se ajustaban según todo el conocimiento que habíamos adquirido en los cultivos, podíamos hacer la correlación entre la talla y edad de la larva y la temperatura del agua. Entonces este conocimiento con fines acuícolas, se convirtió en una plataforma de ecología larval extraordinaria del Caribe, con la que podíamos comprender la conectividad de estas larvas, ver donde nacen y hacia dónde se dirigen, en diferentes escenarios de cambio climático.

¿Cómo estudias la contaminación por micropláticos en los moluscos?

Todos los métodos para estudiar microplásticos en organismos usan el contenido estomacal, lo que implica sacrificar el organismo. A mi no me gusta sacrificar seres, es una postura filosófica, así que le he dado un sello verde a mi investigación y vimos que se pueden usar las heces fecales.

Como los moluscos no tienen enzimas digestivas, el plástico que se comen, al filtrar el agua de mar, no lo pueden degradar. A partir de esa premisa tomamos una muestra del sedimento dónde están estos organismos y luego tomamos el caracol que estaba ahí, lo colocamos en el acuario, esperamos sus excretas, las recogemos y contamos los microplásticos en el sedimento y en las excretas. Así podemos relacionar la cantidad de microplásticos con el sexo, el sitio de dónde provenien, la época de año o la distancia con respecto a la costa; factores que nos permiten comprender la contaminación por plásticos en el medio marino. Encontramos que este método es factible y se está usando también en tortugas marinas, porque antes se le metia una sonda para que la pobre tortuga vomite y analizar su contenido extomacal.

¿Cuáles son las principales amenazas que enfrentan los ecosistemas marinos del Caribe?

En primer lugar, el cambio climático, aunque no es tan evidente, porque nos sigue pareciendo que el mar Caribe está igual de cálido. Sin embargo, es una de las regiones del planeta que se está calentando más rápido, se estima que la temperatura del mar caribeño aumentará en 3°C de aquí al 2100. Automáticamente pensamos en como nos afectaría como humanidad “tres grados no es nada”, pero a los organismos marinos les afecta mucho. Es una amenaza real en el Caribe, acrecentado porque es un mar prácticamente cerrado, por la parte continental América y por el arco de las Antillas mayores y menores.

La otra amenaza es la contaminación, es uno de los mares más contaminados por plásticos de todo el planeta Tierra, y esto se debe a tres elementos: 1) el 80% de las aguas residuales de los países que configuran el Caribe llegan directamente al mar sin tratamiento, son descargas directas, ahí va de todo. 2) Hay muy poca capacidad de reciclado local, y 3) el turismo masivo que se ha desarrollado por los cruceros, es un turismo de alto impacto ambiental, que genera mucha basura y esa basura se queda en el caribe, los cruceros no se llevan su basura, la van dejando en los países que visitan.

También la explotación de los recursos marinos. En nuestras aguas se captura el 10% de la captura total mundial y gran parte es destinada a la demanda gastronómica del turismo. Esta sobreexplotación también genera un conflicto social, porque está desplazando a pescadores artesanales locales.

El otro conflicto, la erosión de las playas esto debido a la construcción masiva de hoteles, que han ido destruyendo la zona costera durante 25 años. Hoy en día los ecosistemas arenosos son muy vulnerables.

Otra amenaza muy reciente, natural pero también está ligada a actividad antropogénica es el sargazo, la macroalga café, se ha desarrollado en biomasas inimaginables, hace dos años la extensión de esta biomasa algal prácticamente ocupó todo el atlántico y va recalando a las diferentes islas incluso esa también es una amenaza para los ecosistemas.

Tienes gran interés en la educación y divulgación de las ciencias. Cuéntanos sobre las actividades en las que has participado y ¿tienes algún proyecto a futuro en mente?

Educar sobre la importancia del océano es algo que me interesa mucho, siempre digo que en los colegios se enseña muy mal y poco sobre el mar. No se enseña que el verdadero pulmón de la Tierra son los océanos, o que de un 60-80% de los alimentos que consumimos provienen del mar; en muchas comidas hay harina de pescado o el agar de las algas que compone muchos postres.

Tengo un programa de charlas y experimentos con la academia mexicana de ciencias que está dirigido a niñas y niños. También he organizado instancias de acercamiento de las ciencias a niñas y adolescentes mexicanas, dada la necesidad de cerrar la brecha de género en ciencias en México. Además sueño con formar una especie programa de postgrados de Ciencias marinas entre países de Latinoamérica, con los recursos económicos obviamente que eso implica, para esto deben hacerse alianzas entre los distintos gobiernos e instituciones de los países.