Francisca Olivares es bióloga marina de la Universidad de Concepción y estudiante de magíster del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO). Su línea de investigación es la oceanografía microbiana y actualmente se encuentra estudiando, a través de técnicas moleculares, las bacterias que habitan las aguas de la fosa de Atacama, ¡hasta 8 mil metros de profundidad! Francisca además es parte de FemenIMO, agrupación recientemente conformada por mujeres del IMO, que reconoce la necesidad de incluir la perspectiva de género desde la academia.

  • Sus inicios

Francisca, ¿cómo comenzó tu interés por los microorganismos que viven en el agua de mar?

Mientras cursaba la carrera de biología marina, específicamente cuando conocí las Zonas de Mínimo Oxígeno (ZMOs). Las ZMOs son áreas del océano que naturalmente contienen bajas concentraciones de oxígeno o incluso estar totalmente agotado en las denominadas Zonas Marinas Anóxicas (ZMAs). La mayoría de los animales escapan de estas aguas deficientes de oxígeno, sin embargo, existen muchos microorganismos adaptados a dichas condiciones.

Lo que más me asombró fue que en estas zonas se puede encontrar una gran abundancia de bacterias y arqueas muy diversas. Más tarde comprendí que cuando uno ve un típico esquema de los ciclos de los elementos tales como carbono, nitrógeno y azufre, cada flecha está asociada a uno o más metabolismos microbianos específicos. Estos ciclos permiten que la materia y la energía se distribuya a través de los ecosistemas, pero no ocurren espontáneamente, sino gracias a estos actores invisibles para nuestros ojos humanos. Luego de esta reflexión no pude evitar que las bacterias y arqueas me robaran el corazón, pues entendí que su importancia en este planeta es superlativa.

¿Qué es el bacterioplancton y cuál es su rol en el océano?

El bacterioplancton corresponde a las bacterias marinas que habitan en el agua, diferenciándose de aquellas que habitan en sedimentos, que forman biopelículas sobre sustratos o que son simbiontes de otros organismos. También existe el término procarioplancton, que considera tanto a las bacterias como a las menos conocidas arqueas que habitan en el ambiente pelágico. Estos microorganismos son muy abundantes en el océano, contribuyendo hasta en un 90% a la biomasa total de la columna de agua.

Estos microorganismos cumplen un rol protagónico en los ciclos de elementos fundamentales para la vida (e.g. carbono, nitrógeno, azufre, fósforo y oxígeno, entre otros) gracias a su inmensa versatilidad metabólica. Participan activamente en el reciclaje de la materia orgánica (e.g. anillo microbiano) y en la remineralización de nutrientes inorgánicos, lo que los convierte en una pieza clave en las tramas tróficas marinas.

Por otro lado, en las capas superficiales del océano podemos encontrar una gran variedad de cianobacterias que fijan dióxido de carbono y que liberan oxígeno hacia la atmósfera por medio de fotosíntesis. En las ZMOs y ZMAs habitan microorganismos que juegan un papel importante en la modulación del clima del planeta al producir gases de efecto invernadero. En resumen, los microorganismos están metidos en todo.

Ahora estás estudiando los microorganismos encontrados en la fosa de Atacama ¡Parece increíble que exista vida a 8 mil metros de profundidad! ¿Cómo son las condiciones ambientales y qué tipo de adaptaciones tienen los organismos que habitan allí?

Así es, efectivamente existe vida a esas profundidades ¡y mucha! Cuando uno piensa en vida, inmediatamente se le viene a la mente algún animal, pues es lo que nos resulta más familiar. Si bien, en la fosa de Atacama y otras fosas oceánicas es posible encontrar animales, los microorganismos son el componente predominante en estos ambientes.

Las fosas oceánicas son depresiones del fondo marino que lucen como extensas trincheras que superan los 6000 m de profundidad bajo la superficie y a esto se le conoce como la zona hadal. Las condiciones para la vida en estos ambientes son bastante extremas: no llega la luz solar, las temperaturas son bajas (1 – 2.5 ºC) y la presión hidrostática alcanza sus valores máximos en la columna de agua (más de 600 atmósferas). Sin embargo, una ventaja es que hay más alimento disponible en las fosas que en las planicies abisales adyacentes, ya que sus pendientes escarpadas en forma de “V” producen un efecto de embudo que canaliza la materia orgánica hacia su interior.

Por ahora no se ha investigado qué adaptaciones presentan los microorganismos para vivir en la fosa de Atacama, aunque sí están tomadas las muestras para poder responder esa pregunta a futuro. Pero actualmente sabemos que los microorganismos más abundantes son grupos típicamente heterótrofos.

En general, aún falta mucho por investigar sobre los mecanismos y estrategias que utilizan los microorganismos hadales para sobrevivir y crecer. Por ahora se sabe que muchos son capaces de utilizar fuentes de carbono complejas (e.g. quitina y celulosa) que son menos utilizadas por los microorganismos de superficie.

¿Cuál es el interés científico de estudiar la Fosa de Atacama? ¿Algún hallazgo interesante que nos quieras compartir?

Las fosas oceánicas son uno de los ecosistemas menos estudiados del océano debido al desafío tecnológico que supone su exploración, pues se requiere instrumentación que soporte la inmensa presión. En cuanto a la fosa de Atacama, ésta jamás había sido estudiada por un grupo de investigación chileno. Expediciones extranjeras previas han estudiado los microorganismos de los sedimentos de la fosa de Atacama, pero el componente pelágico era aún desconocido. En la expedición Atacamex liderada por el IMO en 2018 se descubrió un nuevo punto más profundo de la fosa de Atacama a 8081 m, superando el récord anteriormente conocido de 8065 m.

En cuanto a las comunidades microbianas planctónicas, éstas han sido estudiadas previamente en 4 fosas de las 33 que existen. Diversos estudios indican que cada fosa tiene una microbiota hadal diferente y la fosa de Atacama no sería la excepción. Esto refuerza algo que ya han planteado otros autores y es que al parecer cada fosa tiene una impronta microbiana única.

¿Cómo has vivido la brecha de género dentro de la oceanografía?

En lo personal, he visto y he vivido una brecha de género muy marcada. El estudio del océano se ha percibido históricamente como un trabajo desarrollado por y para hombres, aunque sabemos que no es así. En general, en pregrados, postgrados y postdoctorados relacionados a las ciencias del mar se puede apreciar que las mujeres comprenden el 50% o incluso más en comparación a los hombres. Sin embargo, el cuerpo docente del postgrado en oceanografía al que pertenezco está conformado por muy pocas mujeres (solo un tercio, aproximadamente). Lo mismo ocurren con los altos cargos de los centros de investigación en donde vemos solo hombres. También es una realidad que el área de oceanografía física es el más hermético hacia las mujeres. Es habitual que en los seminarios o congresos de esta disciplina los organizadores y expositores sean en su mayoría hombres. Por ahora estamos muy en deuda con la paridad de género en el quehacer científico y eso hay que cambiarlo cuanto antes.

Por otro lado, he sido testigo y he sido víctima de violencia de género y violencia sexual en la academia por parte de hombres que llevan con orgullo el título de doctor. He visto a amigas, compañeras y conocidas pasándolo muy mal a raíz de este tipo de situaciones y, lo peor de todo, con personajes repetidos. Hacer una denuncia formal es considerado lo “correcto”, pero no significa que se hará justicia. He visto a los sujetos acusados de ejercer violencia sexual en la academia manteniendo sus cargos como si nada, siguiendo su vida normal con todos sus privilegios, mientras las víctimas nos hemos visto obligadas a restarnos.

Ser consciente de todo este abuso me ha hecho querer abandonar la carrera científica en reiteradas ocasiones. Sin embargo, si me voy, sé que es una decisión forzada que significa una victoria para el sistema patriarcal y una derrota para la ciencia. Me da mucha pena y rabia pensar en que quizás cuántas mujeres han abandonado la ciencia por estos motivos. Por esto, por ellas, por nosotras, por todos, es necesario que dejemos de mantener la identidad de los agresores en secreto y comencemos a hablar con nombre y apellido.

¿Por estos mismos motivos crearon FemenIMO junto a tus colegas?

FemenIMO nace en junio del 2020 al reconocer la necesidad de incluir la perspectiva de género en el quehacer del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO). El principal asunto que nos convocó fue la preocupación frente a la violencia de género, pues advertimos que es un aspecto bastante usual y reiterado en nuestra sociedad y, por supuesto, la academia no está exenta de estas prácticas. Por esto, como mujeres dedicadas a la ciencia sentimos la necesidad de reunirnos, exteriorizar nuestras vivencias, escucharnos y contenernos en nuestras inquietudes y malestar con respecto a la brecha y/o violencia de género a partir de nuestras experiencias personales y profesionales. Compartíamos la sensación de que había ciertos temas tabú de los cuales no se podía hablar en voz alta, pero que lamentablemente existían y faltaba un espacio para desahogarnos. Así, sin importar el contexto de pandemia, nos reunimos de todos modos por plataformas en línea.

Todo comenzó con una reunión por zoom, la cual convertimos en nuestro espacio de confianza donde pudiéramos expresarnos y conversar sobre asuntos que nos afectan como mujeres del IMO. En un principio nos reunimos cerca de 10 mujeres, no teníamos ni nombre, mucho menos objetivos. Hoy FemenIMO se compone por más de 30 mujeres, asociadas a IMO de diferentes maneras, las cuales son estudiantes de pregrado, postgrado, posdoctorantes, técnicas, académicas y mujeres que tienen o tuvieron un vínculo con IMO. Si bien, es negativo el tema por lo que debimos reunirnos, el resultado ha sido indudablemente positivo y reconfortante. Hemos podido conocernos, aprender las unas de las otras e instruirnos juntas sobre el tema que nos convoca. Nuestro primer objetivo es generar y consolidar un espacio de apoyo y contención para tratar y resolver con urgencia asuntos asociados a la brecha y violencia de género que se presenten en IMO, abordando la prevención y acción frente a esta problemática.

¿Qué se viene en el futuro con FemenIMO?

Esperamos ser un referente como grupo de mujeres de las ciencias del mar y generar los espacios necesarios para el mejor desarrollo de todas las actividades que involucran nuestro quehacer científico. A corto y mediano plazo queremos desarrollar actividades educativas en colegios bajo la perspectiva de mujeres científicas del mar. Por otro lado, estamos trabajando en crear redes de colaboración y alianzas con otros grupos de mujeres organizadas. Esto es con la finalidad de tener acceso a las definiciones de las políticas y toma de decisiones para que integren a las mujeres, de manera que consideren espacios seguros y de resguardo para cada uno de los procesos que nos afectan.

En cuanto a nuestras metas a largo plazo, tenemos claro que los institutos milenio no duran para siempre y que el IMO terminará pronto, sin embargo, FemenIMO continuará.  Para nosotras es muy importante aportar a la visibilización de la problemática de género en la ciencia del mar fomentando la implementación de políticas de género en los centros de investigación. Queremos lograr que la perspectiva de género sea abordada desde organismos superiores, de modo que sea una política que todos los institutos puedan adoptar. De esta forma, esperamos lograr que la academia científica sea un lugar digno y seguro para todos, sin importar el centro de investigación en el que nos encontremos.

Conoce más de FemenIMO en https://www.instagram.com/femen.imo/ o en su Facebook FemenIMO