Una joven mujer de mar, tatuadora y asistente de investigación en el Laboratorio de Ictioplancton (LABITI) de la Universidad de Valparaíso. Llegó desde Punta Arenas y se tituló como Bióloga Marina hace tres años en la Universidad de Valparaíso.

Su pasión se divide entre los peces, el tatuaje y la divulgación científica, ya que posee una gran habilidad para el dibujo y cuando pequeña comenzó a trazar su lápiz ilustrando tiburones. Por ello es que hoy mezcla su pasión por los peces y el dibujo, desde donde se siente plena y feliz, por ello es que quisimos saber un poco más de su vida y su desarrollo como científica.

Fran, cuéntanos ¿Cuándo comenzó tu curiosidad por el mar y por los peces en específico?

Como crecí en Santiago y no tenía un contacto frecuente con el mar, mi curiosidad por los animales marinos comenzó ligada al dibujo. Ya que cuando aprendía cosas nuevas sobre animales, me gustaba dibujarlos. Recuerdo especialmente que me gustaba dibujar tiburones.

Cuando salí del colegio entré a estudiar artes plásticas y al poco tiempo me di cuenta que de verdad necesitaba una formación científica. La opción obvia para mí fue biología. Como vivía en Punta Arenas en esa época y en la Universidad de Magallanes sólo había Biología Marina, ingresé a esta carrera y nunca me arrepentí, todo lo contrario. Y mi fascinación por los peces comenzó recién cuando entré a hacer mi seminario de investigación al Laboratorio de Ictioplancton, en la UV. Porque ver la diversidad de especies, historias de vida temprana y todo lo que falta por conocer, me motivó a seguir una línea de investigación relacionada con este grupo.

¿Cuál es el mayor desafío que has tenido siguiendo una carrera relacionada a las ciencias del mar?

Hasta ahora, el mayor desafío ha sido meterme en el campo de la osteología (el estudio de estructuras óseas y cartilaginosas) de peces. Son muchísimas estructuras, y la variabilidad morfológica entre especies puede ser inmensa. Por eso, cada vez que trabajo con una especie nueva es un mundo nuevo por aprender. Es un gran desafío –a pesar de que llevo dos años, todavía siento que soy nueva en este ámbito- pero al mismo tiempo me motiva mucho. 

¿Y la mayor alegría profesional?

Haber tenido la oportunidad de hacer dos libros para colorear sobre divulgación científica para niños y niñas. El primero lo hice el 2012 con la OBC Acción Cousteau, en el marco de un proyecto del INJUV, y trata el tema de la contaminación y las amenazas de origen antrópico a los mares de Chile. El segundo lo hice ya como parte del LABITI, y fue el material de difusión de los resultados de un proyecto FONDECYT. Este relata varios aspectos de la historia de vida temprana de los peces del intermareal rocoso. Fue muy entretenido hacer ambos libros, y cada vez que los veo pintados me siento orgullosa de que esos niños y niñas estén aprendiendo más sobre nuestro mar y cómo cuidarlo.

¿Cuál es la importancia de estudiar las larvas de peces?

Las larvas de peces pueden ser muy distintas a los adultos de su especie, no sólo en lo que al tamaño respecta, también en muchos aspectos de su morfología, fisiología y ecología, por lo que ameritan ser sujetos de estudio aparte. Por otro lado, la supervivencia de las larvas determinará la cantidad de adultos de su especie. Como esta supervivencia depende de muchas variables de la biología y de las interacciones ecológicas que afectan a las larvas, es muy importante entenderlas para saber qué pasará con las poblaciones a futuro, más aún en un escenario de cambio climático.  

En palabras simples ¿Cómo se estudian los huesos de los peces?

Es muy entretenido, porque para observar los huesos y estructuras cartilaginosas en larvas y juveniles ocupo una técnica que se llama diafanizado y tinción doble. En términos simples, es una serie de soluciones que van tiñendo los huesos de color rojo y las estructuras cartilaginosas de color azul, y luego deja transparentes todos los demás tejidos (tendones, piel). Si se hace correctamente, el resultado final no sólo te permite ver bien todas las estructuras y… ¡también se ve muy lindo!

Su pasión

Además de tu carrera científica, has seguido una carrera como ilustradora y además tatuadora ¿Crees que es importante que la ciencia vaya de la mano con el arte?

¡Completamente! La ilustración científica nos permite mostrar de manera precisa y clara muchas características morfológicas de un ejemplar, mucho mejor de lo que podría verse en una fotografía. Yo veo que es una herramienta infravalorada, pero también es muy importante a la hora de hacer una descripción morfológica.

Por otro lado, ciencia y arte debieran ir siempre juntos en lo que respecta a divulgación científica. Es la mejor manera de llegar a personas que no están familiarizadas con la ciencia.

¿Ha sido difícil complementar tu trabajo científico con el de tatuadora? ¿Estos se han relacionado de alguna forma?

Al comienzo me costó harto, porque establecerse como una tatuadora profesional exige harto tiempo y trabajo. Todavía estoy definiendo mi estilo de tatuaje, pero creo que ya le tomé el ritmo a estar entre el laboratorio y el estudio. He tenido la fortuna de trabajar con personas excelentes en ambos lugares. Ellos y mi familia han sido fundamentales en lograr que esta locura funcione.

Me ha tocado tatuar más de algún organismo marino (fósiles también). A todos les trato de dar el sello de ilustración científica… dentro de lo posible.

Mujer en la ciencia

Al comenzar tu carrera, ¿tuviste algún modelo femenino científico a seguir?

Mi mamá fue mi primer modelo a seguir en lo que a academia respecta. Ella es Terapeuta Ocupacional, pero siempre hizo clases en la universidad, crecí viéndola hacer su postgrado y asistiendo a congresos. Con ese ejemplo, para mí ser mujer jamás se sintió como una limitante o desventaja.

En tu opinión, ¿existen brechas de género en las ciencias del mar?

Tengo la fortuna de trabajar con un equipo en el que eso prácticamente no existe, pero he visto con mucha frecuencia (y molestia) ofertas de trabajo para Biólogos Marinos que excluyen a mujeres por causa de los embarques y me parece insólito. Las mujeres podemos trabajar embarcadas igual de bien que un hombre, creo que hay que superar los prejuicios que deshacerse de viejas supersticiones que no aportan en nada.

Si estuvieras frente a una adolescente interesada en comenzar una carrera en ciencias del mar, ¿Qué consejos le darías?

Evita compararte con otros y, más importante aún, evita ver a tus colegas como “competencia”, porque tu única competencia eres tú misma. Si colaboras y estás dispuesta a escuchar con humildad, siempre vas a aprender algo de los demás. Esa, a mi juicio, es la mejor manera de hacer ciencia, colaborando.

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