Con 20 años de carrera científica, Gabriela Muñoz es una mujer de mar de corazón y quiso compartir con nosotros su alegría de ser científica. Ella actualmente se desempeña como Profesora Adjunto de la Universidad de Valparaíso y se dedica principalmente a la investigación.

Su vida como científica comenzó cuando se tituló como Licenciada en Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile en Talcahuano, donde la mayoría de los profesores de ese tiempo hacían sus estudios en ciencias del mar, por lo cual desde allí partió su interés por el área.

Después de mucho trabajar y hacer muchos trámites, quedó aceptada en un programa de doctorado en Australia (The University of Queensland), donde desarrolló su tesis en parásitos de peces tropicales, bajo la supervisión de Tom Cribb. En esos casi 4 años conoció el Gran Arrecife de Coral, y también pudo viajar a congresos, llegando a Malasia y Nueva Zelanda. Logró graduarse en enero de 2006, obteniendo un PhD en ciencias, así como además logró publicar varios artículos con respecto al tema de su tesis y en paralelo publicaciones con muestras de Chile.

Su trayectoria es muy interesante, por ello queremos que conozcan aún más sobre Gabriela, a través de la siguiente entrevista.

¿Cuándo comenzó tu curiosidad por el mar? ¿Y cómo ha ido construyendo el camino para concretar su actual trabajo con parásitos marinos?

Desde que comencé a estudiar, mi interés fue creciendo cada vez más por las ciencias del mar. Mi primera investigación fue precisamente el seminario de investigación, donde el tópico fue alimentación de la palometa, el cual publiqué en una revista científica en el año 1997. Ese mismo año tuve que decidir el tema de tesis y no tenía claridad de lo que quería hacer, lo único claro era que trabajaría con el profesor del que pudiera aprender más, así decidí trabajar con Mario George-Nascimento, que es parasitólogo, y los resultados fueron publicados en la Revista Chilena de Historia Natural.

Luego del doctorado, volví a Chile en enero del 2006 y comencé a trabajar en la Universidad de Valparaíso en abril de ese año. Desde ese año hasta ahora he estado en la misma universidad con trabajo académico a tiempo completo.

Cuando entraste a estudiar tu pregrado, ¿te imaginaste trabajando con parásitos? ¿Qué fue lo que le llamó la atención al comenzar con esta línea de investigación?

No tenía la menor idea… Parásitos ¿A quién le interesan?… Ni siquiera a mitad de carrera lo tenía claro. Llegué a los parásitos por Mario George, elegí un tema que me gustara y lo desarrollé. Con el paso del tiempo no solo conocí a los parásitos, sino que empecé a entenderlos y con ellos me quedé hasta ahora.

¿Cuál es el mayor desafío que has tenido siguiendo una carrera científica?

Hay varios desafíos, las tesis son un desafío, la postulación a proyectos es otro desafío, lo mismo para cada publicación o cada terreno. Pero quizás el mayor de todos fue cuando regresé a Chile, y empecé a trabajar en la Universidad de Valparaíso, y “solo era yo” que tenía que empezar a construir un equipo de trabajo y eso implicaba armar un laboratorio y ganar el financiamiento. Ya no estaba el profesor guía ni el proyecto que te paga la tesis, ahora era yo quien tenía que tener el espacio y los recursos para formar profesionales. Afortunadamente he podido adjudicarme proyectos, implementar mi laboratorio, pagar por terrenos, y además formar equipos de trabajos, los que van cambiando con el tiempo. También he tenido la fortuna de que los alumnos se interesen por mi línea de investigación y que me escojan como su profesora guía.

¿Y la mayor alegría?

Hay dos alegrías distintas, el ganarme proyectos me da alegría, porque pude ganar y con eso viene una sensación de bienestar porque puedes pagar el costo de la investigación. La otra alegría es de corazón, y es ver a mis estudiantes cuando crecen personal y académicamente. Mi labor como investigador es producir conocimiento y divulgarlo, pero también traspasarlo a los alumnos, y cuando ellos aprenden y aplican ese conocimiento me da la sensación de he podido cumplir totalmente con el propósito académico.

  • Su trabajo

¿Qué es lo que más te apasiona con respecto a tu trabajo?

Descubrir parásitos nuevos, relaciones nuevas y resultados nuevos ¡El conocimiento puro! Y los parásitos me gustan porque son raros, chicos, ocultos, complejos, difíciles y exitosos en su modo de vida. No hay nada más gratificante que conocer a un parásito.

Cuéntenos sobre algunos resultados que ha obtenido al trabajar con parásitos de peces chilenos.

Los resultados son muchos. Y los más relevantes serían: conocer las comunidades de parásitos de peces intermareales de Chile central. Esto implica su composición y diversidad, descripción de nuevas especies, más sus variaciones espacio-temporales. Otros de los resultados importantes ha sido la confección de listados de parásitos de Chile, desde los primeros registros de parásitos en especies obtenidas en Chile hasta los más recientes (se publicaron en 2007-2008). Ese trabajo, creo que marca un hito en la parasitología de Chile porque se hizo un recuento de todo lo conocido hasta esos años. Y otros resultados interesantes, son los que estoy obteniendo ahora en peces del extremo sur de Chile, que tiene relación con las comunidades de parásitos en lo general. 

En tu opinión, ¿Cree que la parasitología tiene pocos adherentes por tratarse de especies “poco carismáticas”?

Como varias otras líneas de investigación, los temas que son poco comunes o muy específicos, como es la parasitología, sucede que tendrán poco seguidores. El carisma de los parásitos se lo encuentra uno mientras recorre esta carrera. En mi caso personal, cuando conocí a los parásitos y que podían ser tema de investigación no me impactaron para nada. Pero por diferentes motivos seguí la línea de parásitos en mi tesis de pregrado, y de ahí en adelante los encontré simpáticos, después los encontré interesantes, y ahora son realmente cautivantes.

  • Mujeres en la ciencia

Al comenzar su carrera científica, ¿tuvo algún modelo femenino científico a seguir?

Ninguno. La verdad es que siempre admiré a mi primer profesor guía, a Mario George, quería ser como él. Pero, sinceramente no me gustan los modelos y creo que mi tendencia es justamente a no seguir modelos, pienso que si sigues un modelo pierdes originalidad, y eso es en todos los aspectos de la vida. Mi admiración es a las personas que hacen una buena pega y en parasitología hay hombres y mujeres que han contribuido a la especialidad enormemente.

En su experiencia personal, ¿siente que existen brechas de género en las ciencias del mar? ¿Y en la parasitología marina?

Es una pregunta difícil de responder. Hombre y mujeres tiene las mismas capacidades de hacer ciencia. El asunto es que hay diferencias culturales y emocionales entre hombres y mujeres que obviamente hacen diferencias en lo laboral y en lo personal. Los hombres se sienten más exitosos a través del trabajo, el cargo, el sueldo. Mientras que las mujeres se sienten más exitosas a través de la familia, los amigos, el hogar. Son formas de ver la vida distinta y eso se refleja en las brechas de género en varios ámbitos laborales, el resultado es que hay más hombres en la academia de ciencias del mar que mujeres. En varias universidades, las Facultades de Ciencias (o de ciencias del mar) cuentan con más profesores hombres que mujeres, lo que es una realidad en Chile y probablemente en toda Latinoamérica. Sin embargo, en Australia se veían más mujeres en ciencias, pero allá los sueldos, la jornada de trabajo y las condicione de vidas son diferentes a las de Chile.

¿Cómo incentivamos a las niñas a interesarse por la ciencia y tecnología?

Las ciencias tienen como base “la capacidad de asombro”, si no tienes eso, no puedes ser científico. A los niños y niñas se les tiene que incentivar la curiosidad, no le puedes dar todo hecho. Yo creo que pueden hacerse actividades de excursión, por ejemplo, incentivar las preguntas sobre los animales, ¿cómo funciona?, ¿cómo es?, ¿cómo vive? ¿dónde vive? Hay que sacar a los niños de la inercia y que piensen, hagan preguntas y hagan hipótesis como ejercicio.

Si estuvieras en frente a una adolescente interesada en comenzar una carrera en ciencias del mar ¿Qué consejos les darías?

Lo que digo siempre: Elige la carrera que más te gusta, con la que te sientas afín y cómoda. Lo mismo para la línea de investigación. Tiene que haber afinidad entre las capacidades y el área que llama tu atención. No sacas nada con querer ser astrónoma si te carga mirar las estrellas.

La carrera de ciencias del mar es hermosa, es un universo en el agua, hay tanto que hacer, tanto que descubrir y tanto que estudiar. Pienso que los organismos marinos siempre nos van a sorprender de alguna forma.