Con 19 años de carrera científica, la bióloga marina y doctora en ciencias biológicas, Leyla Cárdenas, es actualmente directora de la Escuela de Postgrado en Ciencias de la Universidad Austral de Chile y académica del Instituto de Ciencias Ambientales y Evolutivas de la Facultad de Ciencias de la misma casa de estudios.

Su pasión dentro de la ciencia es el estudio de la genética de poblaciones y filogeografía, siendo sus principales áreas de investigación, mediante la cual ha analizado procesos de dispersión, aislamiento y extinción históricos y contemporáneos de las especies marinas. Un aspecto muy interesante que está dando luces sobre la adaptación de especies al cambio climático, un análisis de mucho impacto hoy en día y por ello quisimos conocer más de su vida y trabajo.

Cuéntanos Leyla, ¿Cuándo comenzó tu curiosidad por el mar?

Desde muy pequeña, yo soy originaria de Puerto Aysén y sin duda la decisión de estudiar biología estuvo ligada con mis orígenes, porque vivíamos muy cerca del mar en un lugar de mucha conexión con la naturaleza y el ambiente marino. Mi abuelo fue pescador artesanal, recuerdo que cuando niña íbamos a buscar mariscos que comíamos en la playa sólo con limón. Siempre supe que quería estudiar bilogía marina para descubrir y entender aún más el lugar donde nací, por ello no lo dude al escoger.

¿Cuál es el mayor desafío que has tenido siguiendo una carrera relacionada con las ciencias del mar?

El mayor de los desafíos ha sido la compatibilidad mi desarrollo profesional con mi labor de madre, porque es complejo ser mujer en esta área. La primera vez que estuve en un barco me ausenté un mes y medio de mi hogar, sumado a que el lugar no estaba adaptado para mujeres y una tiene que acomodarse a esos ambientes.

Además, otro desafío fue el derribar paradigmas generacionales, ya que mi madre nunca ha entendido el trabajo que realizo en el sentido de los sacrificios que implica, como viajes y frío, dejando a mis hijos por unos días.

¿Y la mayor alegría profesional?

He tenido varias, pero lo que me encanta de mi trabajo es que me mantiene conectada con paisajes maravilloso y con lugares que realmente amo, sumado al contacto con la naturaleza y ser parte del entendimiento de ella. El hacer terreno, es una de las cosas que más aprovecho y me trae muchas alegrías.

Su investigación

En palabras simples ¿Qué es la genética de poblaciones?

Es un área de la genética que busca entender cómo los genes se mueven entre los individuos dentro de una población y entre poblaciones ¿Y para qué queremos entender eso? Para analizar cómo ocurre el flujo génico, ósea cómo ocurre el traspaso de información genética de una generación a otra entre las distintas poblaciones; esto a su vez está muy ligado con lo que conocemos como conectividad, o sea con la capacidad de conectarse las distintas poblaciones en un área geográfica, lo que tiene que ver desde el punto de vista evolutivo en mantenerse cohesionados como especies. Por ejemplo, el loco habita desde las costas del norte del Perú hasta el extremo el sur del país, la conectividad le permite mantenerse como una sola especie a lo largo de todo el terreno geográfico. Y la genética de poblaciones nos ayuda a mirar esos patrones de conectividad.

¿Y cuál es la importancia de estudiarlos?

Si el análisis de genética de poblaciones se enfoca en especies de interés comercial da respuestas al stock poblacional, o unidades poblacionales, lo que tiene un aspecto muy relevante a la hora de hacer un buen manejo de los recursos, lo que permite delimitarlo en el rango geográfico, esto se ha hecho con el loco, jurel, algas, erizos y almejas.

¿Qué se entiende por la adaptación de las especies marinas? ¿Por qué es importante su estudio en Antártica?

Esto tiene que ver con la capacidad que tiene un organismo de sobrevivir a distintas características medioambientales, por ejemplo, el mismo loco que vive en un amplio rango geográfico, tiene una capacidad de adaptación a condiciones distintas, sobreviviendo a las variables ambientales.

Y nosotros en la antártica estamos tratando de entender esto, con especies endémicas de la Antártica que tienen un rango de distribución más restringido, viven sólo en la antártica y han estado sometidos a una presión de temperaturas muy bajas en su escala evolutiva. Podríamos decir que están adaptadas al frío y queremos saber si ellas pueden sobrevivir a otros ambientes, a raíz del cambio global y las predicciones de aumento de temperatura en el agua. El objetivo es crear un contexto en el cambio climático, para saber si estas especies se pueden mover o no a otras zonas.

Parte de tu investigación se centra en entender la conectividad entre las zonas subantárticas y Antártica, para invertebrados marinos y parásitos, ¿Qué nos podrías comentar al respecto? ¿Hay algún resultado interesante que quieras compartir?

Nos hemos sorprendido con el hecho de ver que existen muchos organismos que demuestran que son capaces de sobrevivir al ambiente subantártico y antártico, pudiendo explicar que la separación de estas especies que viven en ambos lugares -que son primas hermanas- ha ocurrido recientemente, asociados al último máximo glacial.

Influencia femenina

Al comenzar tu carrera, ¿tuviste algún modelo femenino científico a seguir?

La verdad es que al comienzo o antes de mi carrera no tuve un modelo femenino, pero ya en mi desarrollo profesional me han inspirado mujeres científicas que fueron principalmente mis profesoras, como Elena Clasing, quien trabajaba en invertebrados marinos y los primeros trabajos que leí acerca de genética en la almeja y del loco fueron de ella.

En tu opinión, ¿existen brechas de género en las ciencias del mar?

Si, existen. Y cuando comencé mi carrera eran mucho más grandes, pero en el área transgeneracional más que en el área profesional, en el contexto de la mujer profesional. Ya que las expectativas que poseían nuestros padres por ser mujer eran distintas al hombre, siendo el primer desafío de brecha de género a sortear.

Hoy en día esto ha cambiado, porque no hay una visión negativa de que una mujer quiera ser bióloga y decida trabajar en condiciones extremas como en la Antártica.

Si estuvieras frente a una adolescente interesada en comenzar una carrera en ciencias del mar, ¿Qué consejos le darías?

Que se atrevan a estudiar, que sean curiosos y lo cuestionen todo, porque ese es el camino correcto para llegar a ser científico.

Trabajar en las ciencias del mar para mi es ser parte del reflejo del país porque Chile es mar, por lo cual tenemos que mantenerlo para las nuevas generaciones, y saber que tú eres parte de las personas que cuidan y aportan conocimiento científico del mar nacional es una satisfacción profunda.

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