Con 20 años de experiencia en el mundo de las ciencias, Marie-Laure es profesora titular del Instituto de Ciencias Ambientales y Evolutivas de la Universidad Austral de Chile. De origen francés y ahora residente en Chile, Marie-Laure es una científica polar que estudia el efecto de las glaciaciones sobre las poblaciones de macroalgas en Patagonia y Antártica. En esta entrevista nos cuenta sobre su trabajo, dificultades y alegrías, y sobre cómo percibe las brechas de género en las ciencias del mar.

  • Sus inicios en el extremo sur

Marie-Laure, cuéntanos ¿Cuándo comenzó tu curiosidad por el océano austral?

Empecé porque estaba interesada en estudiar el efecto de los hielos sobre las poblaciones de algas durante los periodos de máxima glaciación (hace unos 18.000 años atrás), y los lugares de altas latitudes fueron los más afectados por estos eventos. Desde el 2010 he desarrollado líneas de investigación sobre el efecto de los grandes cambios climáticos y tectónicos del pasado en la diversidad de las macroalgas (es decir, las algas que se ven a simple vista), tanto en la Patagonia como en la Península Antártica.

¿Cuál es el mayor desafío que has tenido como científica polar?

Por lejos, la mayor dificultad es conseguir muestras que puedan responder de manera adecuadas a mis preguntas. Necesito muchas algas: distintas especies a distintas profundidades, y de distintos lugares. Mejor si los lugares son alejados entre sí, cubriendo la mayor área posible. En términos logísticos, esto se hace muy difícil en Antártica, donde los tiempos de viaje son enormes, muchos días con viento o temperatura muy baja. A veces uno no puede salir a terreno y a veces, como nos pasó una vez cerca de Base Pratt, llegas a bucear al lugar elegido y te das cuenta de que toda la flora y fauna del lugar fue arrasada por un témpano. Bueno, después de dos campañas de terreno en Antártica logré obtener un buen número de muestras. ¡Todo para después darme cuenta de que muestrear en tierra del Fuego y Sur de la Patagonia es más difícil!

¿Y la mayor alegría profesional?

En general esto está más ligado a los logros de los estudiantes que han trabajado en estos proyectos antárticos. Estoy muy feliz porque han sido involucrados en cada una de las publicaciones que hemos hecho con datos antárticos.

  • Sobre su investigación

¿Qué es la filogeografía y por qué debería importarnos?

La filogeografía trata de explicar que eventos influyen sobre la diversidad genética de las especies. Estos eventos pueden ser pasados, como la extinción de poblaciones debido a la  glaciación, separación de continentes, etc., o actuales. Por ejemplo, hay algas que tienen flotadores y pueden recorrer miles de kilómetros alrededor de la Antártica, mientras otras tienen muy poca capacidad de dispersión, características que obviamente influyen sobre el grado de conexión entre localidades.

La filogeografía es muy relevante porque sabemos que la diversidad genética tiene que ver con la capacidad de las poblaciones de mantenerse en el tiempo y de adaptarse a condiciones futuras. Ver como las poblaciones han sobrevivido a grandes cambios pasados y como han sido afectadas, puede dar una idea de cómo podrían reaccionar a los rápidos cambios globales que ocurren actualmente. Estos estudios también tienen importancia en ciencia básica, dado que permiten comprender como se genera, pierde o mantiene la diversidad de los organismos vivos.

En este momento te encuentras trabajando en filogeografía de algas antárticas, ¿Algún hallazgo interesante que nos quieras comentar?

En este momento estoy trabajando en algas subantárticas (en particular de Patagonia y Cabo de Hornos) y antárticas (de la Península e Islas Shetland del Sur). Comparar grupos de algas muy emparentadas genéticamente, pero que viven separadas, nos ha permitido mostrar que efectivamente son especies distintas, a pesar de que aún se llamen igual. Estas especies lucen muy similares, pero se separaron hace unos 10 millones de años, lo que deja en evidencia que la fuerte corriente circumpolar que rodea Antártica impide la conexión entre estas poblaciones de macroalgas. Además, hemos podido corroborar que el efecto de las glaciaciones ha sido muy importante sobre las macroalgas tanto en la zona subantártica como antártica. Del lado antártico el efecto fue tan tremendo sobre las poblaciones de algas que estas casi no presentan diversidad genética, es decir, casi todas las algas fueron arrasadas por el hielo durante el Último Máximo Glaciar (esto fue hace unos 18.000 años), y las poblaciones que sobrevivieron  han recolonizado las costas antárticas recientemente.

¿Cuál es el rol que juega el Instituto Antártico Chileno dentro de tu investigación?

Es muy central, dado que pude acceder a mis primeras muestras de Antártica y Patagonia vía postulaciones a proyectos de investigación INACH. Desde el primer proyecto al cual postulé en 2010 he trabajado con ellos casi sin parar. Ahora este vínculo se mantiene más bien a través del proyecto FONDAP IDEAL, que gestiona Humberto González en la UACH.

  • La mujer en la ciencia

Al comenzar tu carrera, ¿tuviste algún modelo femenino científico a seguir?

En Francia, donde comencé mi postgrado y mis primeros cargos de postdoc, casi siempre trabajé en laboratorios liderados por mujeres que han tenido un impacto muy fuerte en la ciencia biológica en general, y en mi carrera en particular. Las dos que más resaltan son Isabelle Olivieri y Myriam Valero, ambas pioneras del desarrollo de la genética de poblaciones en Francia, son personas que me han permitido desarrollarme como científica y construir mis líneas de investigación. Isabelle murió hace poco, en diciembre de 2016, pero tuve la oportunidad de juntarme con ella un año antes del evento cuando hizo su ultimo largo viaje … hasta Chile. Ambas, Isabelle y Myriam, tuvieron un papel central en reencantarme con la Ciencia y son también responsables de mi interés hoy en biología evolutiva.

En la foto (de izquierda a derecha) Marie-Laure (segunda inferior) y Myriam Velero (cuarta inferior))

En tu opinión, ¿existen brechas de género en las ciencias del mar? ¿Es distinto en la ciencia antártica?

Sí, es obvio que existen varias brechas todavía, tanto en término de posibilidad de contratación como en términos de sueldo. Esto es una realidad mundial que incluyen las ciencias del mar, pero las tendencias muestran una mejora cada vez más visible. A veces, el hecho de tener líneas de investigación que necesitan trabajo en terreno duro, aislado a veces, en condiciones extremas, como embarcada o en la Antártica, ha generado discursos que ponen en duda las capacidades físicas y psicológicas de las mujeres de poder realizarlo. Creo que estas ideas están perdiendo fuerza, pero sí es un trabajo de todos los días combatir estas ideas preconcebidas que carecen de fundamentos, tanto en lo que concierne lo negativo (las mujeres son débiles y demasiado sensibles) como positivo (las mujeres son gentiles y amigables). En Antártica el problema de género puede volverse un poco más agudo dado que mucho o parte del trabajo puede necesitar trabajar en barcos de la armada y otras bases militares. Obviamente el nivel de inclusión y respeto depende de cada grupo, y en mi caso algunos fueron increíbles.

Si estuvieras frente a una adolescente interesada en comenzar una carrera en ciencias del mar, ¿Qué consejos le darías?

¡Lánzate! ¡Hazlo! Creo que hay muchas preguntas abiertas, cada una más interesante que la otra, y esto abre un abanico de puertas para una futura científica en Ciencias del mar. Pero también agregaría que la competencia es dura y que necesitará dar lo mejor de ella y no rendirse frente a las dificultades. Lo bueno es que en Ciencias “tener cabeza dura” no es necesariamente un problema, se puede casi volver una cualidad, y trabajar en el mundo de la ciencia permite desarrollar aún más este pensamiento crítico que siempre va a ser útil en la toma de decisiones, hasta la más mundana.

Conoce más sobre el trabajo de Marie-Laure en http://icaev.cl/ y http://www.sb-roscoff.fr/en/staff-umi-roscoff

Nota de la editora: Esta columna forma parte de las actividades de divulgación que Fundación Mar y Ciencia ha desarrollado para el proyecto INACH RG 15-16.