Con 10 años de experiencia en el área de la conservación marina, la bióloga marina y magíster en Conservación de la Biodiversidad, Montserrat Rodríguez, actualmente trabaja en la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ECIM), de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Montserrat ha trabajado en diversas áreas marinas protegidas, ayudando a la preservación de especies y ecosistemas amenazados, y con ello al equilibrio de la biodiversidad. Por esta razón, es que quisimos saber más de su trabajo y qué la motivó a convertirse en una mujer de mar.

Cuéntanos ¿Cuándo comenzó tu curiosidad por el mar?

Tuve la suerte de crecer en Viña del Mar y vivir cerca de la playa, donde mis papás me llevaban siempre a pasear. Luego, a mis 8 años me fui a vivir a Mendoza, Argentina y creo que fue ahí cuando sentí que no podía vivir lejos del mar, tenía que volver. Sabía que quería estudiar algo relacionado con biología y vivir cerca del mar, por ello cuando escuché que existía biología no dudé en seguir esta profesión, así que volví a Chile a estudiarla.

¿Cuál es el mayor desafío que has tenido siguiendo una carrera en las ciencias del mar?

Creo que cada paso y nueva experiencia que me ha tocado vivir en la carrera es un desafío, por ejemplo: hacer la tesis, realizar experimentos, ir a terreno a la hora de la marea baja que puede ser a las 6 de la mañana o incluso cuando las condiciones climáticas no son buenas, trabajar en equipo y viajar, entre otras. Pero todos estos desafíos te enseñan mucho, y para mí son como una aventura más que un desafío.

¿Y la mayor alegría profesional?

Cuando supe que se habían aprobado los decretos de creación de las áreas marinas protegidas en las que trabajé directa e indirectamente durante bastante tiempo como Juan Fernández, Pitipalena-Añihue, Seno de Almirantazgo y Rapa Nui. Es muy emocionante saber que todo el trabajo, tiempo y las ganas dedicadas a tratar de conservar estos maravillosos lugares de nuestro país dieron su fruto y que ahora las aguas marinas de estos lugares quedan protegidas para las futuras generaciones.

Su trabajo

¿Qué es un parque marino? ¿Cuál es su importancia?

Un área marina protegida es un espacio de mar y fondo marino destinado a la conservación de especies y/o ecosistemas que son relevantes o que se encuentran amenazados. La creación de estas zonas protegidas es sumamente importante, ya que estamos frente a una creciente población humana que cada vez hace más uso de los espacios y recursos marinos.

Las áreas marinas protegidas nos ayudan a cuidar o incluso a recuperar especies o lugares que tienen una gran biodiversidad o que cumplen una función clave en el medio ambiente.  También sirven para regular actividades humanas, para lograr un desarrollo compatible con el medio ambiente y evitar que se degraden los ecosistemas. Por esta razón, dependiendo de cuál es el objetivo de conservación que se quiere alcanzar es que existen distintos tipos de áreas marinas protegidas que van desde: los parques marinos que son las figuras más restrictivas donde no se permiten actividades; hasta las áreas marinas costeras protegidas de múltiples usos que son aquellas en donde actividades como el turismo y la pesca están permitidas mientras sean compatibles con los objetivos de conservación, es decir sustentables.

Juan Fernández

Dentro de tu carrera has trabajado en diversas áreas marinas protegidas de Chile. Cuéntanos un poco sobre esta experiencia, ¿Cómo ves la gestión de estas áreas en nuestro país?

Tuve la suerte de comenzar a trabajar en conservación marina en un momento clave de nuestro país, en el que se dieron las oportunidades y la voluntad de los gobiernos para proteger el mar. Ha sido una experiencia muy gratificante sobre todo porque estas propuestas de conservación surgieron de la misma ciudadanía, ya que estaban conscientes de la importancia de proteger este patrimonio natural, lo que da aún un mayor valor a estas áreas porque uno se da cuenta que no está solo en esta misión ¡la gente quiere conservar y quiere ser parte de la conservación!

Por esta misma razón, es super importante poder seguir trabajando con la gente del lugar para gestionar estas nuevas áreas y que puedan ser realmente efectivas en lograr los objetivos de conservación.

¿Es suficiente la creación de áreas marinas protegidas para lograr la conservación de las especies? ¿Qué pasos se deberían seguir luego de su creación?

Es sumamente necesaria y sobre todo con los niveles de degradación de los ecosistemas que experimenta el planeta en la actualidad. Pero esto es solo el primer paso, el siguiente es establecer un plan de manejo que incluya el monitoreo y la fiscalización del área. Ya que no es suficiente sólo crear el área protegida, también hay que cuidarla. Como te decía anteriormente, es necesario seguir trabajando con la gente para lograr una mayor efectividad.

En Chile, actualmente más del 40% de las aguas territoriales del país están protegidas. Sin embargo, hasta ahora la mayoría de estas áreas existen en papel, porque en la práctica no tienen plan de manejo, monitoreo y no existe fiscalización todavía.

Ellas en la ciencia

Al comenzar tu carrera ¿tuviste algún modelo femenino científico a seguir?

Desde que comencé la carrera mi modelo científico más cercano fue mi profesora de tesis Miriam Fernández, donde tuve la suerte de comenzar a trabajar con ella desde el inicio de mi carrera y fue gracias a ella que descubrí y quise trabajar en el área de la conservación marina.

En tu opinión ¿existen brechas de género en las ciencias del mar?

Si, por supuesto, como en todas partes. Pero por eso me parece fundamental tener instancias como esta sección de entrevistas “Mujeres de Mar” en donde tanto niñas como adolescentes pueden conocer el trabajo y las experiencias de otras mujeres que las motiven y les sirvan de ejemplo para seguir una carrera en el área de las ciencias.

Si estuvieras frente a una adolescente interesada en comenzar una carrera en ciencias del mar ¿Qué consejos le darías?

Creo que como en todos los aspectos de la vida, si algo te gusta y te apasiona tienes que luchar por eso. En Chile todavía no se le da el valor y la importancia que corresponde a las ciencias del mar (y a las ciencias en general), por ello en varias ocasiones puede ser difícil seguir una carrera en la investigación, pero cuando a uno le gusta algo y hace las cosas con ganas las puertas se abren solas.