María Cintia Piccolo se recibió de Maestra Normal Nacional en el Colegio Niño Jesús de Praga (Buenos Aires) en 1968, luego obtuvo una Licenciatura en Ciencias Meteorológicas de la Universidad de Buenos Aires. Trabajó en el Servicio de Hidrografía Naval y posteriormente en el Servicio Meteorológico de la Armada Argentina. En 1979 parte a EE.UU, gracias a una beca otorgada por el CONICET, a realizar su doctorado en Oceanografía Física en la Universidad de Old Dominion (ODU). Terminó su doctorado en tres años y fue la primera mujer en esta Universidad en obtener el título de Doctor, forjando las bases de una línea de investigación que era incipiente en Latinoamérica: los procesos de interacción mar-atmósfera.

Actualmente, la doctora María Cintia Piccolo es Profesora Emérita de la Universidad Nacional del Sur y se dedica a la investigación en el Instituto Argentino de Oceanografía. Además, pertenece al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) como Investigadora Superior Ad Honorem.

María Cintia, ¿Qué tan conectados están el océano con la atmósfera? ¿Qué tan importante es esta conexión en nuestras vidas?

Los océanos y la atmósfera interaccionan en forma permanente. Un cambio en las propiedades atmosféricas, como por ejemplo un aumento de su temperatura, lo transmite al océano a través del flujo de calor entre ambos fluidos, ocasionando un aumento de la temperatura de las aguas superficiales del océano. Esta interacción origina consecuencias importantes para nuestra vida. Actualmente la atmósfera está mostrando una importante variabilidad y cambio climático que lo está transmitiendo al océano. Ejemplo de esto, es el aumento de la acidificación de los océanos que genera pérdidas en el recurso pesquero, destrucción de los corales (primordial recurso turístico, ecosistema importante por su biodiversidad). El aumento del nivel del mar es otro ejemplo de esa interacción océano-atmósfera, que causa erosión en las costas y pérdida de infraestructura costera. Todo esto afecta nuestras vidas, nuestro confort, etc.

¿Es muy diferente la atmósfera del océano? ¿Por qué es importante comprender cómo interactúan estos fluidos?

La atmósfera y el océano no son tan distintos, son dos fluidos de diferente densidad. Están sujetos a los mismos procesos, pero la velocidad con que responden a estos es desigual. Lo importante a tener en cuenta es que toda modificación en la atmósfera será transmitida al océano y este reaccionará y también generará cambios en la atmósfera debido a esa interacción entre ambos. Un ejemplo es el fenómeno El Niño – Oscilación del Sur (ENSO). La atmósfera sufre un cambio en la presión atmosférica en la zona ecuatorial y ocasiona una disminución en la velocidad de los vientos Alisios y ello genera que la temperatura del océano Pacífico ecuatorial aumente. Entonces los sistemas atmosféricos sobre el océano Pacífico varían de posición e intensidad y luego a nivel global, en algunas regiones se observa inundaciones, en otras sequías, con las consecuencias económicas y de vidas que todos conocemos.

¿Crees que si fuéramos más conscientes de cómo se comunican el océano y la atmósfera tendríamos otra mirada de la Tierra como un todo?

Sin lugar a duda. Falta educar a los ciudadanos sobre este tema, para que analicen las consecuencias ambientales en cada nuevo emprendimiento que queremos llevar adelante. Por ejemplo, el incendio de un bosque, aunque esté alejado del mar contamina la atmósfera y a través de la precipitación o el viento, llega al mar y también lo contamina. Lamentablemente falta una buena comunicación con todos los actores sociales y fundamentalmente con los que toman decisiones.

Instalando una boya oceanográfica en la planicie de marea de Villa del Mar, con el objetivo de estudiar el flujo de calor y su modificación con la entrada de la marea en la planicie.

En los años 80 desarrollaste un modelo numérico para comprender las interacciones entre el mar y la atmósfera, sobre la corriente del Golfo del Atlántico Norte. ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de tus resultados? 

El modelo numérico se refería a estudiar como el paso de frentes fríos que provenían del continente afectaba la corriente cálida del Golfo del Atlántico Norte. Esta corriente circula en el océano Atlántico bordeando América del Norte y es una de las corrientes oceánicas mundialmente más cálidas. Lo que más me llamó la atención es la rapidez que descendía la temperatura superficial de la corriente debido al flujo de los frentes fríos. Pude evaluar qué importante es la transferencia de energía entre el mar y la atmósfera.

Y ¿cómo fue la experiencia de estar desarrollando un modelo numérico en esos tiempos, con las tecnologías del momento?

Tratar de realizar un modelo numérico con una computadora Digital DEC10, que era central y única para todos los departamentos de la universidad, fue un problema. Sólo me permitían trabajar utilizando la terminal localizada en el depto. de Oceanografía de noche, desde las 22 h hasta las 5 h del día siguiente. Como la computadora era lenta en esos tiempos, entre una “corrida” del modelo hasta la siguiente, trotaba por los pasillos del depto. para no quedarme dormida y realizar ejercicio. Los resultados los tenía que ir a buscar al edificio de computación al día siguiente y estaban impresos en papel. Si me había equivocado, me enteraba al otro día. En esa época dormía muy poco.

Con el paso del tiempo, tus investigaciones abarcaron cada vez más sobre las interacciones físico-biológicas, viendo cómo interactúan los organismos vivos con su medioambiente. Al respecto ¿Podrías comentarnos sobre el estudio que analiza la presencia de medusas en Buenos Aires?

 

En las costas del sur bonaerense, en determinadas condiciones del período estival, se encuentran medusas que hacen muy difícil disfrutar del agua de mar, por temor a ser tocado por ellas dado que generan una reacción alérgica similar a la picadura de hormigas. Para las personas alérgicas o los niños la reacción suele durar varios días. Es de común conocimiento que cuando el viento Norte, característico de esta zona, sopla con intensidad durante más de dos días consecutivos ocasiona la presencia de medusas debido a un proceso de surgencia causado por la interacción entre el mar y la atmósfera. En los últimos 6 años las medusas no estuvieron presentes en la costa y todos pudimos disfrutar del mar. Por lo tanto, con becarios e investigadores de mi grupo de trabajo realizamos un trabajo interdisciplinario para explicar la ausencia de estas especies. Las medusas viven en el agua de mar, por lo tanto, la explicación la debíamos buscar en analizar que había cambiado en las condiciones marinas. Encontramos que disminuyó la intensidad del viento Norte y aumentaron los períodos de calma, por lo tanto, no se generó surgencia en la costa. A eso se sumó que la temperatura del agua del mar aumentó y entonces, cambiaron las condiciones en las cuales estas especies se sienten cómodas para vivir. Actualmente seguimos monitoreando las condiciones meteorológicas y marinas para observar la evolución de este proceso.

Entrega de Bandera en Pehuen Co. en el año 2019, para avisar a los bañistas la presencia de medusas.

Actualmente eres la Coordinadora de la Comisión Curricular de la Carrera de Oceanografía en la Universidad Nacional del Sur, una carrera que suspendió la inscripción de alumnos en el año 1987 por temas políticos universitarios y que luego contribuiste a reabrirla. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Cómo crees que la ciencia debería dialogar con la política?

Fue una experiencia en algunos momentos decepcionante. Cuando los últimos alumnos de la carrera de Oceanografía se recibieron, debí renunciar, pues no era correcto seguir en la institución sin alumnos a los cuales transmitir mis conocimientos. Por lo tanto, cuando en la universidad se llamó a un concurso para el dictado de una materia afín a mis conocimientos (Hidrografia Continental y Marina) me presenté, lo gané y así retorné a la universidad. A partir de ese momento mi voz se escuchaba continuamente para la apertura de la carrera, pero no tenía el apoyo de las autoridades. Esperé diez años para tener un escritorio, atendía a los alumnos en los pasillos, pero eso no me importó, seguí en la lucha. Finalmente, 25 años después, en el año 2009, el rector de la universidad me apoyó y todo cambió. Se iniciaron los trámites para reabrir la inscripción en la Licenciatura en Oceanografía con todas las modificaciones que debían realizarse en el dictado de la carrera dado el tiempo que había transcurrido desde el cierre de la misma. Trabajé con un equipo de docentes investigadores de diversos departamentos (Geografia y Turismo, Biologia, Física, Geologia y Química) y el programa se aprobó, con sus respectivas incumbencias. Fue mucho trabajo, pero todo terminó bien. Actualmente, estoy trabajando para la creación de la Tecnicatura en Oceanografía.

No es fácil que la ciencia dialogue con la política. Excepto por algunas excepciones, en Latinoamérica y en otros países también, se consigue rápido apoyo si uno tiene algún amigo conocido en los tomadores de decisión. Pero eso ha pasado continuamente a lo largo de la historia de la humanidad.

La Dra Piccolo organizó las VII Jornadas Nacionales de Ciencias del Mar en el Centro Científico Tecnológico Bahía Blanca. En la foto con la Dra Silvia Blanc del Servicio Naval de Investigación y Desarrollo (SENID) y el Dr Gerardo Perillo del Instituto Argentino de Oceanografia (IADO)

¿Qué es lo que más te fascina sobre tu trabajo? y ¿lo que te ha sido más complicado?

Me fascina trabajar con gente joven, aprender continuamente las nuevas técnicas, tratar de entender lo que sucede en el medio ambiente y ayudar a mitigar los problemas ambientales. En cuanto a la segunda pregunta, en general, la vida es complicada. Pero si uno tiene seguridad en sí misma, confianza y analiza los problemas antes de tomar decisiones, tarde o temprano se logran los objetivos.

Instalación de una boya limnológica y meteorológica en la Laguna Sauce Grande, distante 10 km del mar, para estudiar su influencia sobre la laguna, las características de la laguna, la llegada de la brisa de mar, entre otros objetivos.

¿Qué esperas a futuro?  

Continuar con la vida que he llevado siempre. Trabajo en lo que me gusta. La universidad y el CONICET me dieron la oportunidad para seguir con las tareas científicas, el dictado de cursos de posgrado, integrar comisiones de asesoramiento, etc., por lo tanto, quiero seguir con mi rutina.

¿Qué consejo le darías a las jóvenes científicas latinoamericanas?

El mejor consejo que puedo brindar a las jóvenes científicas es que realicen con eficiencia las tareas que a ellas les gustan, que no tengan miedo de opinar por lo que creen justo y si surgen obstáculos que los traten de resolver. Si no se puede, que aprendan a vivir con ellos hasta lograr sus objetivos. La paciencia es una de las mejores herramientas que uno puede ejercer. Ser mujer no es un obstáculo en la ciencia, el obstáculo es no trabajar para ser la mejor. Se debe estar preparada cuando se presenta la oportunidad y muchas veces no nos damos cuenta de ello porque está disfrazada de trabajo duro.