Tania es Geóloga, hizo su carrera en la Universidad de Chile y su postgrado de Ciencias Geológicas en la Universidad de Florida, Estados Unidos. En 2018 recibió el premio For Women in Science, de L’Oreal y Unesco. Actualmente, es profesora asistente en la Universidad de O’Higgins y cuenta con más de 10 años de experiencia en investigación científica, principalmente en las áreas de sedimentología, estratigrafía y paleoclimatología.

  • Tania, ¿cómo comenzó tu amor por la geología?

Yo me interesé por la geología en los últimos años del colegio, me gustaba mucho ver documentales y un día vi uno donde mostraban a unos geólogos, ahí supe que existía la como disciplina. Siempre me imaginé trabajando en terreno, en algún momento quería ser arqueóloga, pero cuando descubrí la geología lo encontré aventurero. Por eso, empecé a estudiarla en la Universidad de Chile, nunca lo dudé, siempre tuve la certeza de que era lo que quería estudiar y cuando empecé a ver los ramos, en el tercer año de la carrera sentí que no me equivoqué, que esto es lo que me gusta.

  • ¿Cómo pasaste de estudiar las montañas al mar?

Me interesé por el cambio climático a principios de los años 2000, cuando todavía existía la discusión sobre si el cambio climático era natural o se debía a las acciones del ser humano. Entonces traté de compatibilizar la geología con el cambio climático, empecé a averiguar cómo estudiar el paleoclima (clima del pasado), había un profesor que trabajaba con sedimentos marinos, así fue como llegué al mar. Hice una pasantía en Estados Unidos en un instituto de oceanografía. En esa época había muy pocos geólogos en Chile que se dedicaban a hacer geología marina.

Más tarde, en el doctorado usábamos los sedimentos marinos para entender lo que había ocurrido en la zona continental y eso es lo que me apasiona, ¡eso me voló la cabeza! Porque me interesa ver el sistema sedimentario completo, siempre mirándolo desde los sedimentos y así entender cómo ha evolucionado el paisaje, me encanta.

  • Se nota que te gusta mucho lo que haces, lo haces parecer sencillo y apasionante, ¿Cómo le explicarías tu trabajo a alguien no relacionado con la ciencia?

Lo que yo hago es reconstruir la historia de una partícula muy pequeña de roca, que se denomina sedimento, la cual se produce en la cordillera, viaja por los ríos y finalmente se acumula en el océano. Estudio sus características, de qué están compuestas, qué minerales tienen, de qué tamaño son, y con eso, como si fuera un investigador privado, puedo encontrar el lugar donde fue generada esa partícula de sedimento y el camino que siguió hasta el océano.

En la cordillera existen muchos tipos diferente de rocas, entonces cuando estudio la composición de los sedimentos marinos puedo conocer de que parte de la cordillera proviene. Puedo reconstruir cómo son las dinámicas de los glaciares que se mueven y erosionan la cordillera, porque los glaciares son como lijas que van fluyendo y produciendo sedimento. También puedo medir la edad del sedimento, así deducir cuales son las rocas que estaban aportando sedimento en cierto momento.

  • De manera muy general, tu trabajo consiste en “reconstruir” el pasado mediante el estudio de los sedimentos marinos ¿Crees que ver cómo han sido los cambios nos permite tener una idea del futuro?

Sí, el paleoclima nos sirve para ajustar los modelos climáticos que proyectan lo que va a pasar desde ahora hasta el 2100, incluso hay algunas proyecciones al año 2300, con distintos niveles de emisiones de CO2. El paleoclima nos ha dado la perspectiva de qué es lo que ha pasado de forma natural, por los ciclos orbitales de la Tierra que cambiaron el clima en el Cuaternario (hace más de 2 millones de años), por ejemplo, versus, lo que está pasando ahora que es 100% efecto antropogénico, por la emisión de gases invernadero. Estudios de paleoclima también nos permite entender cómo el clima se ha ajustado a los aumentos de CO2, la última vez que hubo tanto dióxido de carbono CO2 en la atmosfera fue hace 3 millones años en el Plioceno. Por ello, actualmente hay mucho interés en conocer cómo se ajustó el planeta en aquel momento, cómo se ajustaron los hielos de Antártica, qué pasó con el nivel del mar, con la temperatura del océano o con las precipitaciones.

El paleoclima ha sido fundamental para determinar que el calentamiento global actual no tiene precedentes. La temperatura está aumentando en toda la Tierra, mientras que en otros momentos cálidos, como el que hubo en la edad media, solamente Europa estaba muy cálido y el resto de la Tierra estaba igual e incluso algunas partes del planeta se estaban enfriando.

  • Recientemente se dio a conocer el último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), en el cual trabajaste ¿cuál fue tu primera impresión al conocerlo?, ¿qué reflexión nos puedes dejar en relación a esto?

Mi apreciación del informe del IPCC es un poco diferente, porque fui parte del equipo que participó en la preparación del primer capítulo, ahí una se da cuenta del esfuerzo que los científicos hacen, ya que es un trabajo voluntario. Dedican su tiempo a redactar este informe que tiene la capacidad de definir políticas públicas para la próxima década y que solo tiene información sustentada en investigaciones científicas con suficiente evidencia acumulada, el informe no es una opinión personal.

Cuando se firmó el tratado de Paris en 2015, yo estaba feliz, celebrando, sentí que había futuro, ya han pasado 5 años y todo sigue muy parecido. Hay mucha evidencia de que el calentamiento global es muy rápido y hay que tomar acciones inmediatas. Ha habido muchos avances desde el punto de vista de investigación, hay mucha más información y queda aclarado que ese período cálido que hubo en la época medieval, que mucha gente usaba como dato para decir que lo de ahora es natural, efectivamente no fue un evento global como lo que está pasando actualmente. Ahora no queda duda de que el cambio climático actual es de efecto antropogénico y que la única forma de mitigar el calentamiento es que cambiemos nuestra forma de vida limitando las emisiones de CO2. Hay que exigir a nuestros políticos que tomen acciones, a pesar de que globalmente Chile emite muy poquito CO2, cualquier aporte es necesario. La tierra es un sistema dinámico que ha cambiado mucho y va a seguir cambiando, la decisión que debemos tomar es ¿cómo queremos que cambie? Eso es una decisión nuestra, está en nuestras manos arreglarlo.

  • De tus investigaciones, ¿cuál es el resultado que más te enorgullece y por qué?

No sé si nos pasa a todas las mujeres, pero siempre me siento con el síndrome del impostor. En algún momento del doctorado, se me ocurrió una idea, que era como estudiar la proveniencia de los sedimentos en Nueva Zelanda, usando una técnica muy poco usada. Me enfrenté por primera vez a escribir propuestas de investigación y buscar financiamiento, me fue muy bien, gané 2 fondos de investigación así que empezamos con la recolección de muestras y el análisis en el laboratorio. En esa época yo estaba embarazada de mis mellizas, ¡estaba con una guata gigante, a punto de reventar! Tuve que hacer un gran esfuerzo físico, y finalmente. Esos análisis dieron unos resultados de los que estoy muy orgullosa, salió un artículo súper bueno titulado Linking Late Pleistocene alpine glacial erosion and continental margin sedimentation: Insights from 40Ar/39Ar dating of silt-sized sediment, Canterbury Basin, New Zealan. Fue la primera vez que sentí que se me podían ocurrir cosas, obtener resultados buenos y ser una investigadora independiente.

  • ¿Cuál es tu proyecto más reciente?

Mi proyecto más reciente es sobre la sedimentología del antropoceno, estudiar donde procede la erosión en las cuencas sedimentarias y como el sedimento se mueve a lo largo de los ríos y finalmente llega a la costa, estoy constantemente tomando muestras en la cordillera, los valles, las costas. Lo que me interesa es conocer ¿cómo funcionan las cuencas? ¿qué partes de la cuenca están produciendo sedimento? ¿cómo se relaciona con los diferentes momentos del año? ¿cuándo aumentan los caudales o si es que hay mucho efecto de la actividad humana que provoca la producción de sedimentos? Pienso que el próximo año estaré comparando estos datos con testigos de sedimentos marinos. Con esto voy a poder estudiar cómo funcionaban los ríos antes de la llegada de los colonos y compararlo con lo que veo ahora, nos va a dar una idea de cómo ha cambiado el sistema.

  • Pareciera que las científicas “no pueden/deben tener hijos” y viceversa, las mujeres que tienen familia no son científicas ¿Cuáles han sido tus mayores desafíos?, ¿cómo has vivido la brecha de género en ciencias?, ¿cómo se rompe el mito?

Durante la maestría tuve a mi primer hijo, fui la primera de mis amigas en tener hijos y en ese momento yo no conocía ni una mujer que tuviera hijos e hiciera un doctorado, yo quería hacer uno, pero pensaba que no se podía porque no tenía un referente.

Un día en una reunión de fiestas patrias en Estados Unidos, conocí a una mujer que estaba casada, tenía un hijo y estaba haciendo un doctorado, le pregunté ¿cómo lo hacía? Y ella muy alegre y motivada me contestó. Al día siguiente escribí a un profesor para manifestarle interés en hacer el doctorado. Durante el doctorado conocí varias mujeres con hijos, de ellas aprendí mucho, quizás muchas de las cosas que he hecho no las habría hecho de no haberlas tenido a ellas como modelos a seguir. Hay que rodearse de mentoras con más experiencias, que ya han pasado por las etapas que una está atravesando.

Para mucha gente el día lunes, volver al trabajo, representa algo terrible, en cambio yo me levanto feliz a trabajar porque me encanta, es lo que elegí y trato de trasmitir eso a mis hijos. Mi mayor desafío es mantenerme satisfecha con mi rol de mamá, no sentirme mala madre por no poder estar ahí para ellos todo el tiempo, el reto es no cuestionarme tanto esa postura que la cultura me pide tener.

  • ¿Dónde y cómo te imaginas en el futuro?

Me proyecto trabajando hasta bien viejita, porque esto me gusta mucho, trabajaré en proyectos de investigación al menos hasta los 70. Tener ideas, plantear proyectos y ver a donde me llevan es algo muy motivante, entonces me veo en la academia aquí en Chile, que es un laboratorio natural para muchas disciplinas.

  • Ya para cerrar, si pudieras viajar en el tiempo y darle un consejo a la Tania adolescente o a cualquier niña que quiere estudiar ciencias naturales ¿qué le dirías?

Le diría que hay que seguir un poco la intuición, una siempre sabe. Aunque a veces dudamos por factores ambientales, cultura o factores externos. Hay que escuchar esa voz interna uno en el fondo sabe para dónde va.