Valeska es Bióloga Marina, con mención en oceanografía y calidad ambiental de la Universidad de Concepción, y es parte del Departamento de Sistemas Acuáticos de la Facultad de Ciencias Ambientales de la misma casa de estudios.

En sus más de ocho años de carrera, ha participado activamente en proyectos e investigaciones científicas, y siempre ha destacado por plasmar en su trabajo un enfoque social; es decir, si bien su estudio sobre los recursos marinos es científico, incluye la interrogante de cómo ellos repercuten en la sociedad, en ámbitos como el económico y la sociología.

En esa línea, actualmente, Valeska es estudiante de Postgrado en Núcleo Milenio MUSELS de la Universidad de Concepción y desarrolla su tesis con el objetivo de determinar las implicancias del cambio climático en la zona costera del sur de Chile frente a forzantes locales y globales. 

Valeska, ¿cuándo comenzó tu curiosidad por el mar?

Mi interés por la biología marina comenzó desde que estaba en Enseñanza Media. Desde ese entonces me sentía atraída por los organismos marinos y me entusiasmaba mucho poder estudiar las interacciones y procesos que se desarrollan en esta gran franja que nos rodea.

Mi constante fascinación e inquietud científica me llevó a participar alrededor de 5 años en proyectos científicos enfocados en determinar las implicancias que pueden llegar a tener los cambios ambientales en especies marinas de importancia comercial.

¿Cuál es el mayor desafío que has tenido siguiendo una carrera relacionada a las ciencias del mar?

Las ciencias del mar, como todas las ciencias hoy en día en nuestro país, se ven afectadas por el financiamiento. Este tema es de suma importancia cuando se trata de ciencia, ya que constantemente nos formulamos preguntas científicas que nos inquietan y para responderlas necesitamos apoyo económico.

Además, como mujer científica, tenemos que tomar importantes decisiones de vida, como aplazar la maternidad, nuestras relaciones, el tiempo con la familia, los hobbies, etc. Así, desde mi punto de vista, como mujer es un desafío constante estar inmersa en las ciencias, pero se puede superar y hay que dejarlo como un gran aprendizaje que nos ayuda en cada futura decisión y etapa.

¿Cuál ha sido tu mayor alegría profesional?

Más allá de hablar de reconocimientos, becas, papers o proyectos, para mí la profesión que elegí hace que me sienta feliz cotidianamente. A diferencias de otros empleos, trabajar en las ciencias del mar entrega una satisfacción enorme al poder trabajar entre la oficina y el laboratorio, además de participar en congresos nacionales e internacionales (como parte de difusión), charlas educativas a escolares de enseñanza básica y media, hacer clases en la Universidad y los “queridos” terrenos en lugares físicos que incluyen ríos, glaciares y el mar. Todo esto hace que me sienta completamente safisfecha y alegre al tener este trabajo dinámico en el cual me puedo desenvolver gratamente.

  • Su investigación

¿Qué son los mitílidos y por qué es relevante su estudio en un contexto de cambio global?

Los mitílidos son organismos marinos filtradores pertenecientes al grupo de los moluscos. Uno de los representantes más reconocidos de este grupo es el “chorito”, cuyo nombre científico es Mytilus chilensis. Esta especie es cultivada a gran escala en el sur de Chile, entre la zona de Puerto Montt y Chiloé, por lo que tiene una gran importancia comercial y social.

Dado que la recolección del chorito es de importancia económica, cualquier efecto negativo en este recurso tendrá repercuciones para la población local y también para la economía nacional. Bajo este contexto, es necesario evaluar los posibles efectos negativos que se presenten en la actividad de la mitilicultura producto del cambio climático para poder, desde los resultados científicos que nosotros proporcionamos, ayudar a los actores involucrados a enfrentar, mitigar y/o solucionar este problema global, con el objetivo de tener una actividad productiva que sea sostenible en el tiempo, disminuyendo así las repercusiones negativas para la economía, sociedad y el país.

En palabras simples, ¿qué hallazgos interesantes has descubierto en tu tesis doctoral?

Mi estudio doctoral está enfocado en determinar las consecuencias de la “acidificación de los océanos”, uno de los efectos del cambio climático en el mar, sobre la especie comercial Mytilus chilensis, desde el punto del consumidor.

Uno de los resultados que obtuve de los experimentos en laboratorio es que hay un evidente cambio de color en las valvas del chorito, es decir, sufre una descoloración. Además, se ven alterados algunas características nutricionales, como un menor contenido de proteínas, vitamina B12 e importantes ácidos grasos, entre los cuales están el EPA y DHA, los que juegan un rol importante en la salud humana e incluso se llama a consumir para prevenir enfermedades cardiacas y neurocerebrales.

La segunda etapa de la investigación consistió en consultar a los consumidores por estas dos consecuencias encontradas. Así, se determinó que las principales características que influyen en el momento de hacer una compra por los consumidores son la apariencia o cambio de color y el aporte nutricional. Es decir, si en un futuro cercano de cambio climático, los mitílidos del sur de Chile presentan una decoloracion en sus conchas y un menor aporte nutricional, esto afectaría la decisión de compra, lo cual tendría repercuciones para las empresas y el mercado.

En la actualidad, estoy trabajando en la tercera parte, donde se analiza una vinculación de los resultados con las empresas mitilicultoras, como una forma de integrar este conocimiento y determinar si sería posible una actividad productiva sostenible en el tiempo considerando los inevitables efectos del cambio climatico en nuestros recursos marinos, y si estas empresas están preparadas o acondicionadas para enfrentar este desafío.

Muchos científicos y científicas que estudian el cambio climático lo hacen enfocados en la fisiología de los organismos. ¿Qué te llevó a estudiar el cambio climático desde una perspectiva socioeconómica en Chile?

Llevo alrededor de siete años evaluando las respuestas de organismos marinos frente a algunos estresores de cambio climático en el océano, y para ello inicialmente, como la mayoría de los científicos, comencé a evaluar efectos en tasas de ingestión, aclaramiento, respiración y metabólicas, entre otras, y eso no está mal, pero creo que después de este tiempo de investigación queda una parte importante que no ha sido considerada y muchas veces pecamos como científicos al hablar en un lenguaje “poco entendible para la mayoría”.

También hay que pensar a cuántas personas les llama la atención esto. Por eso, me puse en el otro lado de la situación, poniéndome en la posición del consumidor, preguntándome cuáles son las características que influirían en un producto marino al momento de realizar una compra.

Con las interrogantes claras, venía el momento de hacer consultas a la sociedad o a consumidores para saber si se verían afectados por un posible cambio en el producto y saber que decidirían comprar o no, y cómo estas decisiones podrían llegar a tener repercuciones en el mercado a través de la oferta y demanda.

Entonces, ¿para combatir el cambio climático no sólo necesitamos estudios, sino también voluntad política? ¿cómo puede la ciencia abordar esa arista?

Acá hay un tema de trabajo en conjunto entre científicos y quienes toman de decisiones. Muchas veces nuestras investigaciones reflejan importantes resultados que aportan beneficios directos desde la biodiversidad, manejos sustentables de recursos, protección de hábitats, etc., pero la mayoría de las veces quedan guardados en tesis y/o publicaciones científicas sin ser considerados en decisiones políticas, aun cuando se tienen las evidencias cientificas para dar apoyo a las problemáticas que estamos viviendo como país.

Lamentablemente, los cientificos necesitamos el sustento para hacer una investigacion de calidad, considerando que además nuestro trabajo es evaluado a través de destacadas publicaciones científicas y proyectos, los cuales exigen y se basan en investigación.

En Chile tenemos una gran distancia y falta de apoyo por parte del Estado, ya que sin financiamiento es imposible hacer ciencia en nuestro país. Esta es una realidad muy diferente a la que viví en Reino Unido, donde todas las investigaciones son financiadas por el Estado, cuando se trata de una especie que tiene repercuciones sociales y economicas.

  • La mujer en las ciencias del mar

Al comenzar tu carrera, ¿tuviste algún modelo femenino científico a seguir?

Dentro de mi formación académica en la Universidad de Concepción, desempeñé mis primeras actividades de investigación en torno a laboratorios encabezados por profesores varones, por lo cual no tuve un modelo femenino a seguir, pero sí destaco que las pocas mujeres que tuve como profesoras me incentivaron en la pasión en las ciencias.

En tu opinión, ¿existen brechas de género en las ciencias del mar?

Tanto en mi disciplina como en muchas otras existen las diferencias de género. Basta hacer una comparación en el porcentaje de las mujeres v/s hombres que ejercen como profesores, autores de publicaciones e integrantes de proyectos. Casi siempre es una gran diferencia, pero lo bueno es que hay mujeres que con su trabajo y desempeño aportan en la investigación que existe actualmente, y esto es lo que también tenemos que incentivar a las futuras generaciones femeninas, a tomar decisiones, a cuestionarnos qué podemos hacer para disminuir estas brechas.

Si estuvieras frente a una adolescente interesada en comenzar una carrera en ciencias del mar, ¿qué consejos le darías?

Seguir su instinto y deseos. Siempre en las Ciencias del Mar existen nuevas interrogantes y posibles investigaciones; las oportunidades de desarrollar una línea de investigación asociada a cambios que se presentan en nuestro entorno son cada vez más frecuentes, incluso aun se desconocen completamente y se establecen como nuevos desafíos. Hace falta tener esas nuevas generaciones de estudiantes y profesionales con inquitudes para abarcar temáticas nuevas y aportar con el conocimiento a la sociedad.

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