Vera es francesa y física de profesión, obtuvo su grado de Doctora en la Universidad Pierre et Marie Curie, en París. Con más de 8 años de experiencia en las ciencias del mar, específicamente en oceanografía, actualmente se desempeña como post-doctorante en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Lugar donde investiga las interacciones océano-atmósfera en la región de la corriente de Humboldt. En esta nueva entrevista de “Mujeres de Mar”, conocimos más sobre las motivaciones de Vera, que es la modelación matemática y descubrimos como se relaciona el océano y la atmósfera.

  • Sus inicios

Vera, cuéntanos un poco sobre tu infancia ¿siempre te sentiste conectada al mar?

Mi historia personal está muy vinculada al mar. Mi madre creció en una pequeña isla de unos 20 km de largo en la costa Atlántica de Francia. Yo nací y crecí cerca de allí, en una ciudad que fue uno de los mayores puertos del país. La tradición marítima bañó mi infancia, y el mar siempre fue un elemento clave en mi vida. Sin embargo, en la escuela, lo que me interesaba eran las matemáticas y la física. Recién en maestría, a la hora de buscar una especialización en física, me orienté hacía la oceanografía. Cuando elegí esta rama, sentí que encajaba perfectamente. Irónicamente, en ese momento había dejado de vivir cerca del mar para ir a estudiar a París (que está a más de 400 km de la costa).

Ya dentro de la carrera, ¿cuál es el mayor desafío que has tenido como científica?

Creo que lo más difícil para mí ha sido tener que aprender a presentar mi trabajo en público y en inglés. Es necesario esforzarse al comienzo, pero con la práctica, se logra.

¿Y tu mayor alegría profesional?

Lo que más me hace feliz en mi trabajo es poder hacer cosas nuevas cada día, y que despierten mi curiosidad, más que un momento en particular.

  • Sobre su trabajo

¿Nos podrías comentar brevemente en que consiste tu post doctorado?

Sabemos que el océano se mueve debido a las condiciones atmosféricas (el viento, la lluvia, la luz del sol, etc). Por otro lado, en el océano, cuando miramos la temperatura o la corriente de superficie, vemos estructuras entre 10 y 100 km, que duran unos días a unas semanas. Llamamos estas estructuras “meso-escala”. Por ejemplo, pueden ser aguas más cálidas, o más frías, que el entorno y que giran en circulo (esas, las llamamos “remolinos”). Las observaciones satelitales de viento han mostrado que estas estructuras modifican localmente las condiciones atmosféricas. O sea, el océano y la atmósfera influyen el uno sobre el otro (y entonces hablamos de “acoplamiento”).

Para poder modelar estos procesos adecuadamente, tenemos que usar un modelo de océano y otro de atmósfera que funcionan juntos intercambiando información. Pero eso requiere mucho más (aproximadamente 10 veces más) tiempo de cálculo a que si usáramos solamente un modelo de océano y condiciones atmosféricas prescritas. Por eso, generalmente, sólo se usa un modelo de océano.

En mi post-doctorado uso un modelo de océano junto con uno de atmósfera, y así trato de evaluar el sesgo que se introduce al usar sólo un modelo de océano. Además, estudio cuál es la influencia del acoplamiento al nivel de las estructuras de meso-escala para la biogeoquímica del océano.

¿En qué consiste la modelación numérica?

Las observaciones y los modelos numéricos son dos técnicas muy complementarias. Las observaciones son siempre imprescindibles, pero tienen sus limitaciones. Es imposible tener datos para todos lados y todo el tiempo. Una campaña oceanográfica sólo hace algunas mediciones en algunos puntos en un corto periodo. Los satélites nos proporcionan mapas, pero solamente de la superficie del mar, son medidas indirectas, hay todo un procesamiento detrás y a veces la resolución no es suficiente para lo que estudiamos.

Gracias a los modelos, podemos reproducir la dinámica del océano en la zona y el periodo deseados. Así, obtenemos datos en 3D, con la resolución temporal y espacial que queramos. También podemos usarlos para realizar previsiones (meteorología del océano). Además, podemos cambiar parámetros para así poder estudiar el mar bajo otros escenarios de clima, o sea, hacer paleo-oceanografía (estudiar el océano bajo climas pasados), o hacer proyecciones de cambio climático futuro. ¡Incluso podemos estudiar océanos de otros planetas! También podemos hacer experimentos de sensibilidad, por ejemplo, desactivando unos procesos para analizar su impacto.  Finalmente, podemos simular situaciones idealizadas (casos más simples que la realidad), lo que nos permite entender mejor la realidad (donde a veces ocurren demasiados procesos juntos cómo para identificarlos).

Pero no creo que sea todo tan perfecto, cuéntanos, ¿cuáles son los principales desafíos que actualmente presenta la modelación numérica del océano?

 

La modelación es una herramienta muy potente, pero lo que nos limita son las capacidades computacionales. Usamos las supercomputadoras más potentes del mundo, pero aun así necesitamos siempre más capacidad de cálculo para tener mayor precisión, mayor resolución. También requiere gran capacidad de almacenamiento de datos.

Consejos para quienes parten en modelación: Tener buenos ojos y estar dispuesto a pasar muuuchas horas codificando frente a una pantalla. Creo que es una buena elección, la modelación numérica está en pleno auge y tiene futuro. Pero le aconsejaría que trate de tener la oportunidad de realizar observaciones de vez en cuando, para no perder el contacto con el océano “real”, y así darse cuenta de los problemas que pueden encontrar los observadores al momento de tomar datos (ya que aún en modelación usamos observaciones).

¿Algún hallazgo interesante dentro de tu carrera que nos quieras compartir?

Los remolinos son importantes porque influyen en la actividad biológica. Por ejemplo, pueden atrapar y arrastrar con ellos nutrientes y material biológico (larvas de peces, plancton, etc). Mis simulaciones muestran que, si tomamos en cuenta las modificaciones de las condiciones atmosféricas encima de los remolinos, las corrientes verticales dentro de los remolinos están muy modificadas. Eso es muy importante porque de las corrientes verticales depende el aporte de nutrientes en la capa superficial (donde se puede desarrollar la actividad biológica) y la exportación de material biológico hacia las profundidades.

  • Mujeres en ciencias

En tu opinión, ¿existen brechas de género en las ciencias del mar?

Sí, desde luego. No creo que sea una opinión, más bien son cosas que se pueden constatar y medir. Viví una gran brecha de género por haber estudiado matemáticas y física fundamental, pero hay mucha más paridad en ciencias del mar. En mi caso personal, no creo haber sido realmente frenada por haber sido una mujer.

Si estuvieras frente a una adolescente interesada en comenzar una carrera en ciencias del mar, ¿Qué consejos le darías?

Si sólo tiene una idea superficial del trabajo y la carrera, le aconsejaría que averiguará bien de que trata la realidad cotidiana (tanto de los estudios como del trabajo). Si, después de eso, siente que esto le corresponde, le diría que vaya con todo, con perseverancia y confianza en ella.

Si quieres conocer más sobre el trabajo de Vera, puedes visitar el siguiente link: https://www.researchgate.net/profile/Vera_Oerder