Vreni Häussermann es bióloga y directora del Centro Científico Huinay, quien dejó su Alemania natal hace más de 16 años para estudiar la biodiversidad submarina de los fiordos patagónicos. Vreni siempre se ha interesado en la vida marina, recuerda que desde pequeña visitaba la costa con su familia. Una vez que tuvo la oportunidad de bucear desde Arica a Punta Arenas, su corazón se quedó en los fiordos y canales del sur, y terminó por adoptar la nacionalidad chilena. Su pasión por la exploración la ha llevado a descubrir cerca de 100 especies nuevas para la ciencia, y sus logros no han pasado inadvertidos. En 2011 fue nombrada “Pew Fellow in Marine Conservation”, en 2014 la Universidad Católica de Valparaíso la reconoció con el Premio a la Excelencia en Investigación, y el 2016 obtuvo el premio Rolex Award for Enterprise. Por ello, en esta nueva entrevista de “Mujeres de Mar”, quisimos indagar más sobre sus motivaciones y su visión sobre la mujer en la ciencia chilena.

  • Desafíos y motivaciones

Vreni, tu carrera ha estado cementada de muchos logros, pero comencemos con lo difícil, ¿Cuál es el mayor desafío que has tenido como científica?

Yo creo que en general mi mayor desafío hasta el momento es conseguir financiamiento, cada año es más difícil, sobre todo, para el tipo de estudio que yo estoy haciendo, que son estudios de tipo línea base. Es decir, es lo más básico que podemos saber de una especie, realizar exploración e inventarios para conocer lo que tenemos. Hoy en día son más financiados los estudios aplicados, los del tipo historia natural de las especies, tristemente, casi ya no se financian porque se asume que esto ya se sabe y que es una etapa superada. Se asume que ya se sabe todo, que ya no quedan especies por descubrir y que ahora estamos en la etapa de probar hipótesis, teorías, pero el problema es que aquí en Patagonia no se sabe que especies están presentes, así que no podemos pasar al próximo paso de entender como están conectados los organismos, si ni siquiera sabemos cuáles son estos. Yo creo que este es mi mayor desafío, ya que en Europa si están documentadas las líneas base desde hace muchos años, mientras que aquí en la Patagonia nadie ha estudiado que es lo que hay. Es un gran vacío de conocimiento que es muy difícil de llenar.

¿Y tu mayor alegría profesional?

El descubrimiento de nuevas especies y comunidades marinas sin duda para cualquier biólogo es una inmensa satisfacción, desde que estaba estudiando biología siempre fue mi sueño descubrir nuevas especies o estar en lugares donde nadie ha buceado antes, este tipo de exploraciones son mi mayor alegría. Especialmente cuando descubrimos los corales de agua fría aquí en el norte de la Patagonia, ¡eso ha sido algo increíble!, darse cuenta de los bancos enormes de corales que nadie había explorado antes. También reportamos nuevas especies de anémonas, tres de ellas las bauticé con los nombres de mi familia: de mis dos hijos y mi marido. Lo curioso es que las dos que nombré en honor a mis hijos son especies hermanas, lo más cercano que dos especies pueden ser, y de la misma familia de anémonas es la especie que nombré en honor a mi marido. A mis hijos esto los ha acercado mucho al ambiente marino donde trabajamos, y los ha hecho entender que hay que cuidar todo el mar patagónico para que estas especies puedan sobrevivir.

  • Su trabajo

¿Qué son los fiordos y por qué es relevante su estudio en un contexto de cambio global?

Las regiones de fiordos son áreas muy interesantes como modelo de estudio. Es importante nombrar que existen 4 regiones de fiordos en el mundo: Escandinavia, Nueva Zelanda, Canadá y Chile. Estas regiones son poco conocidas y se realiza poca investigación allí, sobre todo en Chile, pero son zonas muy interesantes. Hay cosas muy típicas de fiordos que no se observan en otras regiones del planeta, por ejemplo, hay especies que solo viven a muchos metros de profundidad, pero en los fiordos se encuentran a pocos metros de la superficie. Es el caso de los corales que en otros puntos del planeta viven entre 2500 y 4000 metros de profundidad, mientras que en los fiordos viven a tan solo 20 metros bajo el agua. Esto nos permite estudiar organismo que en otros ambientes ni siquiera tenemos la oportunidad de ver. Estos corales solamente se encuentran en 3 fiordos: Comau, Reloncavi y Riñihue, y todavía nos falta explicar por qué solo están aquí.

Los fiordos en contexto de cambio climático nos han permitido estudiar la acidificación de los océanos, muy relevante hoy en día. Debido a todo el CO2 disuelto en la atmósfera, el océano se ha vuelto progresivamente más y más ácido, y los organismos con concha calcárea podrían comenzar a “disolverse”. En el océano, existe una frontera para estos organismos, ya que a cierta profundidad se intensifica el efecto de la acidez y los organismos calcáreos no habitan allí. Sin embargo, producto del cambio climático este límite se ha ido moviendo cada vez más cerca de la superficie, “empujando” el límite de los organismos calcáreos. Los arrecifes de corales de aguas profundas son la base para la pesca, ya que es en estos ambientes donde las larvas y los juveniles de peces de importancia económica se alimentan y crecen. Si estos ambientes desaparecen, desaparecen también estos recursos. Los fiordos son laboratorios naturales para observar que pasaría con los bancos de corales de aguas frías en escenario de acidificación del océano.

La primera vez que buceaste en los fiordos de la Patagonia chilena, ¿Qué fue lo que más te impresionó?

Bueno, yo tuve la grandiosa oportunidad de bucear desde Arica hasta Punta Arenas, y cuando por primera vez me sumergí en la Patagonia me sorprendió mucho los colores y la diversidad que se encuentra aquí abajo, en comparación a la costa expuesta hacía en océano pacifico. La diversidad es mucho mayor, incluso por tres o cuatro veces y los colores son mucho más impresionantes.

El 2016 fuiste galardonada con el Rolex Award for Enterprise, cuéntanos de que se trata este premio y que significó para ti este reconocimiento.

Este premio es para diferentes tipos de disciplinas sociales, es bien amplio. Es para proyectos que pretender mejorar el mundo. A mí me alegró mucho que me lo otorgaran por querer proteger la vida marina de la Patagonia, que está muy amenazada y se sabe muy poco sobre ella. Hay especies no descritas, y de las descritas no se sabe nada, y además la ciudadanía apenas sabe que existen estas especies, por lo que vemos que hay dos niveles de desconocimiento. Entonces, el premio Rolex apoya para hacer público este conocimiento, hacer contacto a revistas y entrevistas para que la gente que vive acá sepa que hay especies únicas, y que muchas de las que viven en estas aguas están a punto de desaparecer. Me alegro mucho recibir este premio porque para un biólogo es uno de los de mayor reputación que se puede ganar.

  • La mujer en las ciencias del mar

Al comenzar tu carrera, ¿tuviste algún modelo femenino científico a seguir?

Sin duda Sylvia Earl, que es la exploradora más grande del mar que me puedo imaginar. Tenía planificado venir a bucear a la Patagonia en noviembre de este año, pero lamentablemente ya no debido a la cancelación de los eventos de la COP25.

En tu opinión, ¿existen brechas de género en las ciencias del mar?

Yo creo que en general en la ciencia sí, pero en la biología creo que es la que menos brecha tiene, hay muchas mujeres estudiando ciencias del mar. En nuestra estación Huinay recibimos voluntarios cada verano y siempre llegan más mujeres que hombres, eso me alegra porque decidieron hacer lo que les gusta y viajaron hasta el fin del mundo para realizar lo que les gusta. En cambio, creo que en oceanografía hay menos mujeres y aún menos en física, matemáticas o ingeniería. Como mujer en las ciencias del mar lo más complicado para mí ha sido comunicarme con los pescadores, es muy común que a mi marido, quien es mi colega dentro de la estación, sea tomado más en serio que yo solo por el hecho de ser hombre. Es muy molesto que, al comunicarme, incluso en situaciones de emergencia no se me tome en serio, solo por ser mujer. Pero creo que también es por la zona en la que estamos y responde a una cultura machista, más que a algo personal en mi contra. Pero eso es lo que estamos cambiando en las nuevas generaciones y lo que en particular estoy enseñándole a mis hijos.

Si estuvieras frente a una adolescente interesada en comenzar una carrera en ciencias del mar, ¿Qué consejos le darías?

Yo creo que la clave es pensar muy bien si estás realizando lo que realmente quieres hacer, la motivación es muy importante.  He visto gente aquí en Chile entrando a estudiar ciencias del mar que terminan trabajando para una salmonera porque es donde más se encuentran trabajo, en vez de trabajar por conservar el mar. Hay mucho que uno puede hacer por la ciencia y la conservación del mar, hay que mantener la pasión por lograr esto y es posible. Solo uno tiene que atreverse a hacerlo y tomar riesgos, salir del país un tiempo, aprender otro idioma y otras experiencias.


Catalina Velasco
Catalina Velasco

Bióloga marina, fotógrafa submarina y candidata a doctora. Su investigación se centra en la ecología comunitaria de macroalgas pardas.

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