La catastrófica ola de calor que se registró en Columbia Británica, Canadá es la responsable de dejar millones de muertes en especies como el mejillón, estrellas de mar, percebes y caracoles.

La crisis climática tiene sus manifestaciones en estos eventos inusitados e impactantes. Este caso tuvo como lugar en la región sur este de Canadá, donde hacia finales de junio y principios de julio se vivieron temperaturas récord superiores a 40 grados, mientras que en las costas rocosas de Canadá alcanzaron 50 grados, provocando así que cientos de miles de especies costeras pierdan su vida, en particular crustáceos que en la deriva de la costa fueron calcinados por las temperaturas.

Christopher Harley, Biólogo marino de la Universidad de Columbia Británica, estudia los efectos del cambio climático en la ecología de las especies costeras, por lo que acudió a registrar el fenómeno de las costas de Vancouver “Fue una catástrofe allí (…) Hay un lecho de mejillones muy extenso que cubre la costa y la mayoría de esos animales habían muerto”.

Mejillones y estrella de mar muertos en la línea de flotación de la marea en Columbia Británica, Canadá.

Harley y su alumno realizaron medidas con una cámara termográfica FLIR que encontró temperaturas en la superficie superiores a los 51 grados.

A pesar que los mejillones son especies acostumbradas a estar expuestas a la luz solar por largos periodos de tiempo, llegando incluso a soportar temperaturas de 38 grados.

El científico menciona que “un mejillón en la orilla de alguna manera es como dejar a un niño pequeño en un auto en un día caluroso. Están atrapados allí hasta que los padres regresan o, en este caso, vuelve la marea y hay muy poco que puedan hacer. Están a merced del medio ambiente. Y el sábado, domingo, lunes, durante la ola de calor, hacía tanto calor que los mejillones no podían hacer nada”

Se estima que miles de animales costeros no podrán soportar los vertiginosos cambios de temperatura en sus ecosistemas, quebrantando miles de ecosistemas que perderán su equilibrio.

Brian Helmuth, profesor de biología marina en la Northeastern University, menciona que los lechos de mejillones, como los arrecifes de coral, sirven como un sistema de alerta temprana para la salud de los océanos.

“Cuando vemos desaparecer los lechos de mejillones, son las principales especies estructurantes, por lo que son casi como los árboles del bosque que proporcionan un hábitat para otras especies, por lo que es realmente obvio cuando un lecho de mejillones desaparece”, comentó. “Cuando comenzamos a ver la muerte de otros animales más pequeños, porque se mueven, porque no son tan densos, no es tan obvio”.

Señalando que la muerte de un lecho de mejillones puede causar “un efecto de cascada” en otras especies.